Con relación al artículo publicado en la edición del día lunes 30 de enero de 2012, bajo el título “Don Berna reveló relación del DAS y Casa de Nariño con las Auc”, me permito precisar la información en la que se dice: “Don Berna relató que le dio luz verde a su abogado Diego Álvarez para reunirse con el secretario jurídico de la Presidencia, Edmundo del Castillo, y que esas reuniones fueron varias, no sólo una, como se creía”.
Ante la publicación referida, debo decir que, tanto en mi declaración ante la Procuraduría General de la Nación como en el interrogatorio que rendí ante la Fiscalía General de la Nación en su momento, y en mis declaraciones ante los medios de comunicación, he manifestado que recibí en tres ocasiones al señor Diego Álvarez, abogado que solicitó formalmente citas, las cuales se concedieron y se llevaron a cabo en las oficinas de la Secretaría Jurídica. Nunca se mencionó que fuera una sola.
Se puede confirmar lo anterior con el fallo de la Procuraduría de fecha 9 de diciembre de 2010 y el auto de la Fiscalía de fecha 30 de junio de 2009, donde expresamente se hace referencia a estas tres reuniones con el abogado y se concluye —de nuevo lo menciono— que no violé norma disciplinaria o penal alguna.
Lo anterior para efectos de ratificar que siempre he explicado mi actuación con apego estricto a la verdad.
Edmundo del Castillo Restrepo. La Calera, Cundinamarca.
Contra un editorial
Nunca pensé que el nuevo diario de don Guillermo Cano llegara al nivel de claudicación democrática por el que parece optar en el editorial del miércoles (1º de febrero de 2012), a propósito de la última sentencia judicial sobre los sucesos del Palacio de Justicia. ¿La condena de Plazas Vega, un asunto polémico? ¿El llamado a la CPI para que investigue al presidente en el “poder” durante los fatídicos días de esos sucesos, algo sin “sustento jurídico”? Llamado que, además —como está organizado el texto editorial—, aparece como el eslabón final de una cadena de otros exabruptos del Tribunal: publicación de la sentencia en la página web del Ejército, pedido de disculpas a la comunidad por parte de la “violencia organizada” del Estado y prohibición de que el nombre de Plazas presida alguna unidad militar. ¿O será que la orientación del periódico empieza a ser permeada, en serio, por el estilo marrullero y maquiavélico del actual presidente, que poco a poco deja ver su núcleo profundo, el de hacer empollar los huevos uribistas?
Néstor Miranda. Bogotá.
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