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De la Hacienda Canaima

05 de mayo de 2020 - 10:19 a. m.

Ante el cúmulo de noticias que vienen apareciendo a nivel nacional en los diferentes medios de comunicación, y en donde se mencionan a la Hacienda Canaima, ubicada en el municipio de Caloto, Cauca, me permito hacerle las siguientes aclaraciones, para evitar interpretaciones que son ajenas a la realidad.

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Desde el año 2014, los líderes del Consejo Regional Indígena del Cauca, “C.R.I.C.” y la Asociación de Cabildos del norte del Cauca, “A.C.I.N.”, amparándose en vagas interpretaciones de la ley y por la falta de una ley reglamentaria de algunos artículos constitucionales, en especial el que delimita las áreas y los linderos de los territorios indígenas, decidieron que la “omnímoda autonomía indígena”, les permitía realizar una agresiva campaña para apoderarse por “vía de hecho” de los predios rurales privados, que están ubicados en el norte del departamento del Cauca. Para consolidar esta estrategia delincuencial, utilizan consignas como el de la “liberación de la madre tierra”; “liberación de la pacha mama”, “recuperación de territorios ancestrales”, entre otros. Vemos entonces que en el departamento del Cauca y especialmente en la región norte, existe un anarquismo sin precedentes en Colombia, en donde cualquier líder indígena que agrupe más de 20 indígenas, tiene patente de corso para delinquir, bajo la modalidad de “asonada”. Secuestran miembros de la fuerza pública que están por fuera de sus territorios; y a eso le llaman retención; destruyen fincas productivas agrícola y pecuarias, y a eso le llaman recuperación de la madre tierra; ejecutan actos de terrorismo, incendio y destrucción de cultivos lícitos (caña de azúcar en mata, piña, frutales), bosques con árboles en vías de extinción y guaduales, y a eso le llaman liberación de la pacha mama y conservación del medio ambiente; realizan retenes por fuera de sus territorios y en las vías nacionales tales como la vía que va del municipio de Caloto, Cauca, al municipio de Corinto, Cauca y la vía que va del municipio de Santander de Quilichao, al municipio de Popayán, Cauca, y a eso le llaman control territorial; atacan a la fuerza pública para quitarles de las manos la droga incautada a los carteles y a los delincuentes, y a eso le llaman actos propios de supervivencia porque es su fuente económica; en las asonadas, matan y hieren a los miembros de la fuerza pública, con armas no convencionales, y a eso le llaman actos propios de la liberación de la madre tierra.
Conclusión: todo un caos anárquico; no sabemos quién manda y gobierna en el Departaento del Cauca. Ningún resguardo indígna es propietario de la Hacienda Canaima. La Hacienda Canaima es un predio privado de propiedad por décadas de la Sociedad Agrícola ABES y Cía. Ltda., tal como se desprende de los diferentes certificados de tradición; tampoco se encuentra dentro de territorios o resguardos indígenas; pero sí viene siendo reclamada desde el 2015 con vías de hecho, quemando nuestros cultivos lícitos de caña de azúcar en mata, quemando nuestros potreros de pastos mejorados, destruyendo la infraestructura hídrica de los reservorios de agua de la hacienda, ingresando todos los días a nuestra hacienda de manera ilegal y furtiva más de 120 cabezas de ganado que destruyen todo a su paso, amenazando a nuestros trabajadores y, en fin, ejecutando toda una estrategia de tierra arrasada para constreñirnos a que les entreguemos al “resguardo indígena de Huellas” la hacienda.
Estos son hechos delictivos, que en un estado de derecho no deberían ocurrir y tampoco se deben permitir, pero la realidad es otra, están ocurriendo ante la presencia de la institucionalidad que esta anestesiada ante estos hechos. Todas estas acciones vandálicas han sido denunciadas oportunamente a la Fiscalía General de la Nación, a la Procuraduría General de la Nación, a la Defensoría del Pueblo, pero a la fecha ninguna acción contundente se ha realizado para poner freno a este delictual comportamiento indígena. Lamentamos la muerte de las reses que ocurrió el día 25 de abril el dentro de la Hacienda Canaima y somos totalmente ajenos a esta situación, pero nos preguntamos ¿Por qué esas vacas estaban dentro de nuestra hacienda?, ¿Quiénes ingresaron ilegal y furtivamente esos ganados a la hacienda?, ¿Dónde está el ICA, para poner control a estas irregularidades? Los indígenas propietaritos de las vacas siniestradas quieren desviar la realidad de los hechos porque a ellos se les olvida que la comunidad afrodescendiente que colinda con la hacienda Canaima está en total desacuerdo con ese delictual accionar de los indígenas en la invasión, quema y destrucción de fincas de donde ellos obtienen su sustento económico; así mismo, existe un resentimiento porque algunos afrodescendientes que durante décadas pescaban artesanalmente en los reservorios de la Hacienda Canaima, ya no lo pueden hacer; por un lado, porque estos fueron destruidos por los indígenas y, por otro, porque destruyeron y suspendieron la bocatoma de entrada de agua a la Hacienda Canaima, que era por donde transitaba el agua para las comunidades afros aguas abajo. A continuación, les preciso alguna de las fincas con perturbación vandálica y de actos de terrorismo por parte de la delincuencia indígena en el norte del departamento del Cauca:
Municipio de Caloto, Cauca: Hda, San Carlos, Hda La Emperatriz, Hda. Canaima; Hda Las margaritas, Hda Albania, Hda Guayabal, Hda Oasis.
Municipio de Guachene; Cauca: Hda Chiman, Hda Pilamo abajo.
Municipio de Santander de Quilichao, Cauca: Hda San Vicente, Hda Japio, Hda Pirámides.
Municipio de Miranda, Cauca: Hda Vista Hermosa y otras de Incauca, Hda. Granada, Hda Ucrania, Hda La Granadita, y otra de Incastilla.
Faltan otros municipios en el macizo colombiano; sabemos que son muchas, pero desconocemos la totalidad, en donde también se ha afectado la agricultura, la ganadería y la producción piscícola de trucha.
Municipio de Jamundí, Valle: fincas en el Paso de la Bolsa y Guachinte.
Las SAG, ASOCAÑA y PROCAÑA tienen un dato más acertado de la totalidad actual de las fincas y predios afectados con la perturbación indígena.
Creemos que, en el norte del departamento del Cauca y sur del Valle, hay más de veinte (20) fincas afectadas por el vandalismo indígena con un área aproximado de cuatro mil hectáreas (4.000), situación que ya está generando un caos y desesperanza en quienes trabajamos lícita y honestamente. La solución a esta grave situación de caos y falta de institucionalidad en el departamento del Cauca debe ser el apego a la ley y el acatamiento irrestricto de los artículos 246 y 329 de la Constitución nacional, que ordena fijar los límites territoriales indígenas, conforme al ordenamiento territorial; así mismo, los organismo de control y vigilancia del Estado (Contraloría, Fiscalía, Procuraduría) deben ejercer un control especial a los recursos del presupuesto nacional que se les giran a estos resguardos indígenas, porque vemos que son utilizados en la logística para invadir y destruir haciendas productivas, en la logística para cerrar vías nacionales, en la logística para la fabricación de artefactos explosivos no convencionales para atacar a la fuerza pública y a los administradores de las haciendas productivas que quieren apropiarse y expoliar ilegalmente con actos vandálicos y de terrorismo.
Hay que precisar que los líderes indígenas del «C.R.I.C.” y de la “A.C.I.N.” no quieren que por ahora se fijen los límites de los resguardos indígenas en el departamento del Cauca, hasta tanto el Estado les adjudique las fincas que han invadido por la fuerza y con actos de terrorismo, ya que una vez delimitados entran a ser entidades territoriales, donde el Estado y la institucionalidad tendrán más control . María Clara Rivera.
Sociedad Agrícola Abes y Cía. LTDA.
Hacienda Canaima, Caloto, Cauca.

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