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De Mario Uribe E.

31 de enero de 2012 - 06:00 p. m.

Me refiero al artículo “piezas de un carrusel notarial”, publicado el pasado domingo.

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Oí decir que Manuel Cuello Baute, como Superintendente de Notariado y Registro, canjeaba vacas por decisiones disciplinarias. De un sujeto de esa calaña, como es obvio, no puede esperarse apego a la verdad. No obstante, me siento obligado a referirme a sus calumniosas afirmaciones, recurrentemente utilizadas por escritores del periódico para censurarme sin fórmula de juicio.

Nunca “…Ante la Corte Suprema señaló que el expresidente del Congreso y exsenador Mario Uribe era el dueño de Notariado…”. A pesar de que del impostor podría esperarse que dijera cualquier cosa para obtener beneficios judiciales, no se atrevió a tanto, así que la afirmación de ustedes no corresponde a la verdad.

Nada tuve que ver en el nombramiento de Teresa Aguilar como notaria 13 de Medellín. Ella tiene méritos y padrinos. Encontrarlos no les será difícil.

Jorge Humberto Uribe, mi hermano, se desempeña como notario 24 de Bogotá, cargo que ejerce desde 1997, nombrado por el presidente Samper y ratificado por haber ganado el concurso de méritos al que se sometió.

Es cierto que Ángela María Uribe Escobar, mi hermana, se desempeñó como notaria encargada y luego como interina en Envigado, por designación que le hiciera el alcalde municipal para reemplazar al titular fallecido. El expresidente Uribe nada tuvo que ver en el asunto. Dejó de ejercer ese cargo una vez se posesionó quien en concurso abierto y transparente obtuvo el mejor puntaje. Es curioso y llama poderosamente la atención que de una lista de 17 mil personas, ustedes se detengan en el nombre de Ángela María, quien, según lo reconocen, “…no tiene antecedentes penales, fiscales o disciplinarios. Sus puntajes son altos. Tiene experiencia…”. No puede ser que, con dañada intención, ahora se trate de empañar su acceso al cargo de notaria.

No conozco al señor Jorge Iván Ríos, quien se desempeñó como notario sexto de la ciudad de Medellín. Por ende, jamás pude haber intervenido en su nombramiento.

Juan José Rivera, notario quinto (e) de Medellín por un breve lapso y Jorge Humberto Uribe, exnotario de Caldas, Antioquia, con quien no tengo parentesco alguno, fueron designados por su jefe político, compañero de luchas y amigo, Álvaro Uribe Vélez, sin que mediara mi intervención.

Lo de alias “el Tuso Sierra” no es menos oprobioso. Obviamente su declaración obligó a poner en marcha el aparato investigativo de la Corte Suprema para establecer su veracidad. Por los estrados desfilaron las personas a quienes mencionó. Todas lo desmintieron. No existe en el proceso una sola declaración que me comprometa con conductas como las que me atribuyó. Lo cierto es que, en mi vida, nunca me he lucrado de dineros provenientes de notarios ¡Está probado!

Mario Uribe Escobar. Itagüí.

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