El día de hoy aparece publicado el artículo “Elección de procurador-a: una votación decantada” , firmada por la redacción política. En un aparte donde me mencionan, la información es absolutamente falsa. Afectando mi trayectoria profesional y personal.
La nota cita algunos apartes de una columna de la periodista Cecilia Orozco donde dijo: » … que Ruiz fue abogado del narcotraficante Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, y que fue visitante recurrente de la Picota mientras estaba recluido Juan Carlos Martínez…”
Esta información es falsa. Nunca fui abogado de ese delincuente extraditado.
El pasado 15 de julio de 2020 le envié una respetuosa carta a Cecilia Orozco respondiendo su columna, publicada ese mismo día en El Espectador. En la misiva le dije: “En el año 2007 –en mi ejercicio como abogado litigante en Bogotá, le resolví una consulta de tipo legal que me hizo el señor Ricardo Morales. En ese tiempo él era tratado y reconocido como un empresario. No lo representé en absolutamente nada, nunca más lo volví a ver, ni a tratar. Años después, este señor comenzó a tener problemas con la justicia. Nunca fui, ni he sido amigo de él.
“Sobre la visita a la cárcel La Picota le quiero aclarar que a finales de 2010, como abogado litigante, ingresé de forma legal a ese centro de reclusión a hablar con varios internos, entre ellos el señor que usted menciona, al cual nunca he asesorado en ninguna materia. Esto es de público conocimiento y cada vez que he aspirado a algún cargo, es lo único que mis detractores dicen de mí para tratar de perjudicarme. En el ejercicio de un abogado litigante, ir a una cárcel de visita, hace parte de su trabajo profesional rutinario.
“Le garantizo a usted que en mi vida, personal y profesional, no tengo tachas. Soy un hombre honesto, trabajador y estudioso, con vocación de servicio. Puedo demostrar con claridad y evidencias cada uno de mis actos.”
No entiendo por qué hoy El Espectador, escuela de periodismo riguroso, insiste sobre información falsa. Me extraña mucho que los periodistas no tuvieran el rigor suficiente para buscarme y preguntarme por el tema. Creo que tienen ese deber en la búsqueda de la verdad.
He ocupado cargos públicos con decoro, dos presidentes de la República y ahora la Corte Suprema de Justicia me han ternado para diferentes cargos. Es decir, mi trayectoria personal y profesional ha sido examinada de extremo a extremo y nadie puede decir que tengo una tacha. Mi honra y mi vocación de servicio son para mí valores determinantes.
Wilson Ruiz Orejuela. Bogotá