“¡Exijo mis derechos!”, se oye por doquier. Y es que toca, porque para algunas personas hay muchas trabas al ejercicio y disfrute de sus derechos. Pero “¡exijo mis deberes!” es una expresión que difícilmente se oirá. Entendible; al fin y al cabo, un deber es una obligación, una deuda. Fácil decir: “¡exijo tus deberes!”, o, mejor: “¡cumple tus deberes!”. Lo ideal sería decir, oír o ver: “¡cumplí mis deberes!”, “¡cumplo mis deberes!”, “¡cumpliré mis deberes!”.
¿Mucho de derechos y poco de deberes? Si derechos y deberes son las dos caras de la misma moneda, los deberes humanos son, más que el contrapeso, el complemento de los derechos humanos y por consiguiente tienen —o deberían tener— la misma importancia.
¿Deberes del Estado, la sociedad, la comunidad o algún ente o persona abstracta? No. Deberes del humano, del individuo, de la persona, deberes de cada quien; mis deberes, tus deberes, nuestros deberes.
¿Deberes cuyo incumplimiento da lugar a castigo, como limitación de la libertad, sanción pecuniaria, etc.? No. Su incumplimiento solo acarrea sanción moral o reproche de la propia conciencia y en ocasiones reproche ajeno y hasta reproche social, o debería generarlo. No son deberes u obligaciones que se puedan exigir coercitivamente y su cumplimiento o acatamiento solo nos hace mejores personas, forma una comunidad o sociedad más amable, más humana y quizás un mundo mejor, pero nada más.
Los derechos humanos han sido articulados en normatividad, están codificados y se actualizan; tienen jueces, tribunales y hasta su día, el 10 de diciembre. A pesar de que algunos preceptos de los deberes humanos tienen casi tantos años de formulados como la misma humanidad, sus compilaciones no han tenido aceptación o reconocimiento unánime; no tienen jueces, ni tribunales y tampoco un día que los conmemore. Se entiende que no tengan jueces ni tribunales por no ser exigibles de manera coercitiva, además de que no están codificados de manera unificada, pero no que no tengan su día y, sobre todo, que no se haya hecho un esfuerzo mayor para compilarlos en un texto breve que concite su aceptación, su reconocimiento.
Como un pequeño aporte se presenta este listado básico, esta apretada compilación, este mínimo de deberes, para su conocimiento, escrutinio y crítica.
Decálogo
1) Respeta a las demás personas.
2) Sé solidario.
3) No aceptes la injusticia.
4) Participa en la toma de decisiones en la comunidad.
5) Vive en armonía con la naturaleza.
6) Cumple tus compromisos.
7) Haz tu trabajo u oficio con esmero.
8) Sé coherente entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces.
9) Duda, razona.
10) Procura tu bienestar.
Marco Antonio García Quiñones.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com