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Desafortunadamente

29 de junio de 2023 - 09:00 p. m.

Muchos colombianos teníamos la esperanza de que un gobierno democrático e inteligente de izquierda podría cambiar muchas realidades de nuestro país. Sin embargo, solo han bastado 10 meses para que esas ilusiones y esperanzas se desvanezcan y casi desaparezcan totalmente.

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Una tras otra, las propuestas, acciones, palabras, selecciones y decisiones del señor presidente Petro han demostrado que lo que falta en Colombia es educación política y real voluntad de hacer un cambio que nos beneficie a todos y no solo a una parte de la sociedad.

Si analizamos las propuestas de reformas, la verdad se puede percibir que las intenciones no son malas. Sin embargo, nos ha faltado discutir el porqué de tanta oposición a ellas y el porqué de la propia politización de su contenido. Nos ha faltado recordar que la mayoría de la población colombiana necesita mejores condiciones económicas, laborales, de salud y de acceso a la educación.

Para lograr esos cambios, además de un gobierno que se transforme en agresivo promotor de una revolución social o un cambio forzado, tenemos que hacer una reflexión rotunda sobre cuánto queremos compartir con los que necesitan y hasta dónde podremos ser generosos. No necesitamos que nos quiten cosas ni que nos cobren mucho más por lo que tenemos. Necesitamos saber qué va a pasar con el manejo de esos recursos que son nuestros y que muchos estamos dispuestos a pagar, compartir y contribuir sin necesidad de que nos los quiten a la fuerza.

Necesitamos tener confianza en un gobierno, sea de izquierda o de derecha, para que nos aseguren que vale la pena tributar y pagar más. Necesitamos que no nos amenacen, no nos asusten permanentemente, no nos polaricen ni nos vuelvan víctimas o victimarios.

El Gobierno se está equivocando y cada error lo aleja más de su retórica de cambio y de un futuro mejor para todos. Cada acción y cada estrepitosa manifestación pública los distancia más y más de una Colombia unida y dispuesta a compartir. Cada discurso agresivo y sensacionalista nos divide y polariza. Más que hartos, estamos profundamente preocupados y decepcionados.

Pedro Felipe Camargo Mejía. Abogado, exfuncionario de Naciones Unidas.

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