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Dos cartas de los lectores

30 de octubre de 2016 - 03:35 p. m.

Eln y secuestro

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Muy bien por su editorial El secuestro y el Eln (El Espectador, 29/10/16), exhortando a ese grupo a abandonar definitivamente un crimen tan cobarde y aborrecible. Que el Eln libere a todos los secuestrados ya y que sea sin que los familiares tengan que pagar rescate. Sería el colmo de la debilidad que el Gobierno espere con los brazos cruzados a que el Eln termine de redondear y perfeccionar su crimen. Es el secuestro un crimen abominable y siento que en algún grado la sociedad se ha anestesiado en este sentido. El secuestrador, entre otros criminales, no es un enemigo con quien hacer la paz, sino una bestia que solo merece persecución y aniquilamiento. Cuando liberen absolutamente a todos los secuestrados y pidan perdón ya estarán en otro estatus, el de exsecuestradores.

El voto obligatorio dejaría de ser libre

Otra vez ha quedado planteado el debate sobre la necesidad de elevar el ejercicio del voto a la categoría de obligatorio, con motivo del fenómeno abstencionista en la jornada de votación del plebiscito de hace un mes en Colombia sobre los acuerdos de paz de La Habana, entre voceros del Gobierno Nacional y el movimiento guerrillero de las Farc .

En el debate del 2 de octubre la abstención registró un índice del 62,57% que es, más o menos, el mismo de anteriores jornadas electorales. Votaron 13.066.047 ciudadanos, o sea, el 37,43%.

Los resultados electorales, teniendo en cuenta la votación efectiva, han motivado que la democracia sea ejercida por una minoría de los habitantes colombianos; entonces siguen esas minorías demócratas o el llamado constituyente primario ejerciendo el poder en las urnas.

Si tenemos en cuenta dos apartes, aún vigentes, del artículo 258 de la Constitución Política de Colombia, la votación obligatoria no es posible.

El voto es la manifestación de la opinión, del parecer o de la voluntad de cada una de las personas consultadas para aprobar o rechazar una medida o, en unas elecciones, para elegir a una persona o partido.

En cuanto a la voluntad se considera la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no.

Entonces, el voto obligatorio de ninguna manera se puede calificar como libre. Si se proyecta el voto obligatorio en Colombia sería en contra de la vigente Constitución en lo referente a la coaccion y, en consecuencia, no sería un libre ejercicio de este derecho de los ciudadanos.

Queda claro que el voto obligatorio en Colombia, en el marco de los principios de una democracia así sea ejercida por el poder primario de la minoría, no será posible.

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