También estamos viejos
Por vencimiento de términos en su proceso y argumentos de enfermedad y vejez, ha quedado libre, aunque con “chip de seguridad”, Víctor Maldonado; tan libre como están los integrantes del grupo Interbolsa que de manera tan eficiente, para ellos, manejaron las inversiones de su compañía financiera.
Es posible que en su momento, y por estar muy preocupados tratando de protegerse y proteger sus ingresos, ese grupo no hubiera tenido tiempo de apreciar la asistencia de damnificados a las reuniones convocadas por quienes han tenido a su cargo la pretensión de salvar poco o mucho de lo que habían pensado era una inversión segura.
Cabezas blancas, caras arrugadas, cuerpos cansados, miradas tristes de quienes ya han hecho su recorrido por la vida y ven cómo se esfuma el producto de su trabajo y de lo que pensaban era el ahorro que les daría cierta seguridad en el momento de verse tan viejos enfermos y golpeados como está hoy el señor Maldonado.
María Antonieta Busquets de Cano. Bogotá.
Colados: ¿sin diagnóstico?
El Espectador titula así una crónica de enero 17 sobre Transmilenio en Bogotá. Podría ocurrir lo contrario: que el flagelo esté mal diagnosticado y, por tanto, mal resuelto. ¿Algunas pruebas? El sistema Transmilenio está mal diseñado urbanísticamente y por ello los accesos peatonales desde las vías inducen a la violación de los accesos. El sistema de recaudo también está mal diseñado; la altura, anchura, forma y canalización de los molinetes inducen a la violación del acceso. El sistema de puertas de acceso a los articulados, también está mal diseñado: se pensó en accesos estación-articulado olvidando bloquear los accesos vía-estación y dejándoles paso libre a los delincuentes. Al no enfrentar estos errores de diseño, Transmilenio ha producido falsas soluciones. La peor de ellas, que empleados civiles desarmados, terminen exponiendo su propia vida ante la virulencia de los delincuentes colados. Paradójicamente, en este caso hay que buscar al ahogado aguas arriba: un sistema mal diseñado y una suma de pésimas soluciones gerenciales.
Bernardo Congote. Bogotá.