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Dos cartas de los lectores

23 de marzo de 2017 - 09:00 p. m.

Tres muy buenas

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Tres muy buenas, oportunas y complementarias de El Espectador de hoy. Lo primero es destacar una vez más el acierto de los puntos de vista de su columnista Rafael Orduz, quien, mientras la directora del ICBF está pensando en los peligros que la vida moderna puede traer para la infancia, señala la pérdida de oportunidades que puede ocasionar para la educación de los niños el privarlos del uso de los celulares inteligentes. Al mismo tiempo su urna virtual pregunta a la ciudadanía sobre el asunto, con un respaldo a favor de la prohibición del 81 % contra un 19 % que piensa que la prohibición no es conveniente, a lo cual la “dosis mínima”, de frases célebres, esta vez del poeta Henrik Johan Ibsen, inmediata a la consulta ciudadana, parece darnos la mejor respuesta: “La mayoría nunca tiene la razón”.

Mis puntos de vista son dos: primero, que con la prohibición propuesta por la directora nacional del ICBF, lo único que logra hacer es darles a los celulares inteligentes el encanto de lo prohibido y el placer de descubrirlo y disfrutarlo, así los hará más atractivos a los niños y, claro, les permitirá saber lo que muchos(as) niños(as) tal vez no sabían y es que a través de ellos pueden acceder a un seductor y pecaminoso mundo de cochinadas, y lo segundo, qué pena con la doctora Plazas, se reirán de ella los menores de 14 años, pues la funcionaria intenta tapar el sol con un dedo.

Enrique Uribe Botero. Bogotá.

Gracias

Hoy como en el día a día o en los grandes sucesos desde hace 130 años, la familia Cano y colaboradores han contribuido en la cimentación de los valores y principios de los seres humanos que vivimos bajo la convicción de respetar la diferencia conceptual del otro, la objetividad donde la viga se mira primero antes que la paja en el ajeno, en los que consideramos que ninguna razón amerita avasallar a nadie ni nada, por ningún motivo, en fin, gracias porque aprender a leer, y luego a comprender lo leído, mi caso, antes que la educadora lo hiciera, hace difícil expresar el agradecimiento y admiración por quienes desde Don Fidel hasta hoy han pasado por el periódico.

Gracias por el apoyo dado en horas de aciago cuando sin ustedes nada hubiese sido posible resolver y por permitir que los ciudadanos pudieran conocer la verdad; inconmensurable afecto por la lucha de ustedes en sinnúmero de causas, unas ganadas otras fallidas, pero no descoloridas… Ayer hoy y siempre estaremos ahí para lo que necesite el diario El Espectador. Cuando requerimos dinero para necesidades de algunas personas de mi pueblo, Facatativá, Don Guillermo era el facilitador para que fuéramos orgullosamente voceadores del diario El Espectador, o los bomberos de línea de fuego con la suscripción gratuita pudieran durante muchos años saber algo de cultura general. Gracias, gracias, aún extrañando a tantas plumas que se han ido, hoy queda algo de esperanza en el alma y la razón al leer diariamente o el acumulado de ocho días de El Espectador. Claro, también se extraña El Fantasma, Mandrake, Don Abundio, Pelusa, pero mucho más el Magazín Dominical.

Luz Sofía Camacho Plazas.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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