Kalmanovitz y García Villegas
Esta semana, Mauricio García Villegas y Salomón Kalmanovitz han expresado su desazón y frustración porque sus ideas no prosperan en el país, ideas liberales.
¿Qué se espera de nosotros que no tenemos un balcón periodístico? Nunca hemos tenido la posibilidad por estar pilando para el afrecho de liderar públicamente un proyecto. Nunca he negado mi pensamiento y forma de ser conservadora, de hecho no me avergüenzo de eso, pero he sido desde mi profesión (mancillada como pocas) de médico un hombre pensante, aunque sin poder. Lucho por mis ideales hoy en día desde un modesto blog y he tenido tal vez las mismas frustraciones de ambos pensadores, pero con un “hándicap”, no nos escuchan, a ellos sí. Los intelectuales han arriesgado poco y para conseguir cosas hay que untarse de barro, que eso los políticos sí han sabido hacer. Esa es mi gran frustración, rampante corrupción en todo. Desconfianza en todo. Si hoy los contratos para los Acuerdos de Paz y el proceso cubano están en la mira, qué más podemos esperar. Lista innumerable de crisis del día a día, propuestas o más bien listas de buenas intenciones de los candidatos que no convencen, no sabemos el estado real de la salud de los aspirantes a la Presidencia, sólo murmuraciones; coaliciones confusas. La frustración es del pueblo.
¿Se imaginan cómo nos sentimos los de a pie? En Dios creo y a Él me aferro.
Orlando Bustillo.
Bogotá sin ambiciones
La ciudad puede perder una oportunidad gigantesca si llega a comprar tecnología vieja. El diésel no sólo lo están prohibiendo en Europa, sino que es un combustible fósil peligroso y que está de salida.
El alcalde miente al decir que es el polvo el que contamina. Son los combustibles fósiles. Eso está probado en todo el mundo. Miente el alcalde al decir que es la mejor oportunidad en el mercado y también al proponer tecnología Euro V de 2009. Hoy Europa tiene Euro VI.
Vanguardia es reemplazar buses diésel por eléctricos 100 % y subsidiar la tarifa hasta un 80 %.
Vanguardia es volver la ciudad un ícono por el uso de tecnologías limpias. Eso atrae el turismo mundial. Sería un modelo.
Vanguardia es que la ciudad, como Madrid, vuelva a su empresa distrital de transportes, que sea operador sólo con tecnologías limpias. Los bogotanos así nos sentiríamos orgullosos con una ciudad de avanzada. Ambiciosa y de vanguardia.
Álvaro Molina Páez.
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