El uso del glifosato
La aplicación de glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos se concentra en una disputa política, mas no en las causas y consecuencias sociales y ecológicas.
No existe un estudio que demuestre las consecuencias ambientales de la aplicación aérea del glifosato. Hace exactamente 16 años se tenía listo un convenio entre la Universidad Distrital y la Policía Nacional para iniciar una investigación sobre los efectos ambientales y ecológicos de esta fumigación aérea, como una obligación de la Oficina de Estupefacientes con el Ministerio de Ambiente, como requisito para que pudieran continuar con el proyecto.
Desafortunadamente, una vez se posesionó Uribe Vélez, reestructuró el Minambiente y no se logró realizar la investigación.
Personalmente he sufrido con las consecuencias de la deriva por la aplicación de herbicidas. Crío mariposas desde hace 12 años en Otanche, Boyacá, con 30 familias, algunas de las cuales cultivaban coca, y en dos ocasiones se han muerto más de 1.000 pupas por el efecto de la aplicación de herbicidas en potreros de vecinos ubicados a más de 100 metros de los mariposarios.
Adicionalmente, las plantas con las que se alimentan las larvas de mariposas son denominadas malezas por agricultores y ganaderos y las están extinguiendo, con la consecuente disminución de la población de mariposas.
¿Cuánto se afectará la biodiversidad con la aplicación aérea de glifosato? Esto no ha sido debatido por los furiosos promotores de su aplicación.
Luis Jairo Silva Herrera.
Regreso sangriento al pasado
No hay duda. Los crímenes de los últimos días son un anuncio de que Colombia ha regresado a la violencia generada a partir del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y que en los años 50 tuvo su más alto, terrible y doloroso desarrollo. La reacción contra la velatón y las manifestaciones contra los asesinatos de líderes sociales por parte de los herederos de la ideología conservadora de los años 40 y 50 nos avisa que como zombis están saliendo de sus tumbas los caballeros de la muerte con la guadaña en sus manos, listos para decapitar a quienes se les opongan.
Por cierto, el señor ministro de Defensa parece considerar que el hecho de ser sujeto de investigación penal justifica el asesinato de una persona. Fue la excusa que dio para calificar como normal o esperable el asesinato de la líder social de Cáceres (Antioquia). También pudo ser, señor Ministro, que tenía líos de pantalones, ¿no?
M. Cristina Quiroga. Cali.
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