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Dos cartas de los lectores

01 de agosto de 2018 - 10:00 p. m.

Líderes sociales

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No son poderosos económicamente y menos políticamente, sólo llevan a cabo una labor o un liderazgo altruista, son humildes habitantes de todos los rincones de Colombia, son los vecinos de barriada que ven cómo sus compatriotas han sufrido el despojo de sus terruños y han tenido que abandonar sus parcelas, son aquellos seres buenos y humildes que el único pecado por ellos cometido es haber nacido en esta patria violenta y poseída por las feroces arremetidas de insensatos codiciosos que se escudan en el poder miserable de las armas, para intimidar y acallar las voces de inermes e indefensos compatriotas que han padecido y que hoy afrontan sólo la miseria y la pobreza que cohabita en ellos desde hace ya muchos años.

Sistemáticamente han venido cayendo, y desde hace dos años, uno a uno ya casi posiblemente lleguen al macabro número de los 400. La masacre presentada hace pocos días en El Tarra deja ver que esta nueva (¿?) forma de asesinar vaya a ser “grupal” y no selectiva o individual.

Se habla de los muchos grupos delincuenciales que operan allí, llámense: disidencias de las Farc, Eln, Epl o bacrim, y en el peor de los casos, paramilitares. ¿Quiénes perpetraron este atroz acto?

El Tarra es hoy un municipio cubierto por el verde oliva de los uniformes de militares y de policías de Colombia y en una cantidad enorme, dada la situación de orden público que se vive allí, pero que, al parecer, “nunca vieron ni sospecharon nada” de la crueldad que se veía venir.

¿Regresaron las masacres? ¿Vuelven a nuestros campos las tenebrosas crueldades cometidas otrora, por asesinos a sueldo y subsidiadas por ricos y poderosos que quieren, a como dé lugar, acabar con todo vestigio de paz que se pueda respirar en esta Colombia? Hoy nuestra patria se ve nuevamente sumergida en medio de las balas fratricidas y genocidas, empoderada de los corazones asquerosos de quienes se ufanan en repetir que solamente ellos caben en nuestro país.

Quien o quienes están detrás de toda esta trama criminal y que quieren dar al traste con una paz que puede ser beneficiosa para todos, con este tipo de hechos nos ponen a reflexionar sobre ésta y a temblar de miedo y horror pensando… ¿Y dónde será la próxima?

Virgilio Duque Salazar

La renuncia que no fue

Al expresidente Álvaro Uribe le sigue faltando grandeza histórica como estadista. Su actitud de amenazar con renunciar como senador de la República para enfrentar el llamado a indagatoria por parte de la Corte Suprema de Justicia, y luego armar todo un montaje para recusar a los magistrados sólo busca crear zozobra política.

Ramiro de Jesús Restrepo Uribe

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