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Dos cartas de los lectores

18 de septiembre de 2018 - 12:00 a. m.

Una columna, Carrasquilla e Interbolsa

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No sé si de buena o mala fe, el señor Salomón Kalmanovitz afirma en el primer párrafo de su columna (El Espectador, “El pecado capital de Carrasquilla”, 09/17/18) que Alberto Carrasquilla asesoró a los emisores de los llamados bonos de agua, Alianza Fiduciaria e Interbolsa. En relación a Interbolsa es falso de toda falsedad que hubiera sido emisor de esos bonos. El papel de la comisionista fue la de colocador en el mercado de valores, al igual que lo hacía con otros papeles públicos y privados. El columnista sabe muy bien que ser emisor y ser colocador son dos cosas muy distintas, por lo que su afirmación carece de todo fundamento racional y económico. Interbolsa no podía emitir bonos diferentes a los propios, los cuales estaban garantizados con su patrimonio. Por lo tanto, afirmar que emitió los llamados bonos de agua es una sutil forma de vincular perversamente a Alberto Carrasquilla con Interbolsa.

Rodrigo Jaramillo Correa.

El presidente Duque se complica

Al presidente Duque se le va a hacer difícil gobernar si no se da cuenta de lo que debe hacer también para una Colombia nueva.

La armada contra los vicios privados solo conduce a mercados negros, corrupción y violencia. Los conservadores con esa concepción de la moral como pureza no comprenden los costos de la persecución a las dosis personales de las drogas. Ese es el gran problema de los conservadores y los autoritarios: querer controlar la vida de los ciudadanos. Todos aquellos, como el presidente Duque, que creen en el endurecimiento del castigo como mecanismo para reducir el delito carecen del conocimiento de las investigaciones que demuestran que lo importante son tres cosas:

1. Que la ley sí sea disuasiva.

2. Que la justicia sea pronta.

3. Que la impunidad sea mínima.

El problema de la coca no se arregla con represión. Si no se soluciona el modus vivendi de los campesinos que cultivan la hoja, no se gana ninguna guerra. Los que pregonan la fumigación no solo no han entendido o no han querido entender el problema, sino que no lo quieren solucionar. La producción campesina se tiene que tratar con cooperativas, eliminar intermediarios, invertir en vías de comunicación, buenos canales de comercialización, estrategias exitosas de exportación, crédito adecuado, estrategias tecnológicas… En 1922 Charles Richet se mostraba horrorizado ante una humanidad que fue incapaz de comprender la guerra como una estupidez cardinal. Anunciaba que se sentía incapaz de pertenecer a los hombres vulgares, que el Homo sapiens debe sustituirse por una nueva categoría antropológica: el Homo stultus (hombre estúpido). Le cae bien eso a la derecha colombiana, que cree que hay que seguir haciendo la guerra a cualquier precio.

Ramiro Restrepo U.

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