Sobre una columna
A propósito de la columna de Humberto de la Calle, “Vientos de guerra” (23/09/2018), ante quienes se atreven a sugerir intervención militar en el vecino país, afirmó, entre otros aciertos, que “una operación militar en Venezuela puede terminar siendo una gran catástrofe. Y Colombia en primera fila”. Sí. De la Calle suele orientarnos.
En mi opinión, como sociedad civilizada debemos exigir a quienes contemplan la posibilidad o piden tal insensatez que se recluten ya mismo y lo hagan con sus hijos y nietos. En caso de lograr semejante desatino ¡deberían marchar a combatir en primera línea! Además de poner a disposición del Estado la totalidad de sus bienes (y los de sus descendientes, por supuesto) para pagar el descomunal costo de una guerra que en pocas horas destruiría todos los más valiosos bienes de los dos países. ¡Pongamos en su sitio a los irresponsables!
Lo que afirmo no es un simple decir. Hasta la última década del siglo XIX Colombia duró pagando a Inglaterra los préstamos para financiar la guerra de independencia. (Colombia 50 %; Ecuador y Venezuela el resto). Y eso que — desalmado yo— no mencioné la mortandad directa e indirecta y demás consecuencias contra la vida que producen las guerras, mientras los fabricantes y traficantes de armamentos y los bondadosos prestamistas y “reconstructores “se enriquecen. De acuerdo. “La mejor guerra es la que no hay que librar”.
Camilo Mendoza Laverde. Bogotá.
Tambores de guerra
Con qué facilidad tocamos los tambores de la guerra, olvidando nuestros muertos y desplazados y millones de víctimas que todavía no cierran heridas y que, además, ven cómo día tras día sus filas se agrandan gracias a la diligente labor de las bandas criminales y organizaciones de narcotraficantes.Aún así, nuestros líderes hablan de invadir Venezuela o, cuando menos, abiertamente llaman al alzamiento en armas. Yo me pregunto qué dirían esas mismas personas si, estando ellos en el poder, desde otro país se azotaran con tanto entusiasmo los tambores de guerra. Llorarían por la soberanía y la diplomacia y todas y cada una de las opciones legítimas que hay para remover un régimen claramente dictatorial.Desde un punto de vista exclusivamente egoista, a Colombia tampoco le conviene una guerra en el país vecino. ¿Podemos lidiar con los refugiados? No. ¿Podemos lidiar con los ataques? No. Seamos el país de la paz.
José Arrieta.
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