Arde París
El cambio climático es en todo el planeta y extraña no ver en El Espectador la información que desde hace 15 días Francia está medio paralizada por causa, entre otras, de la nueva tasa de impuesto a los carburantes para luchar contra la contaminación.
El pueblo francés manifestó con los “gilets jaunes” puestos (el chaleco refractivo que se lleva en el carro). Las encuestas oficiales dieron como resultado que el 80 % de los franceses apoyaban estas reivindicaciones. “No podemos más”, decían los afiches.
El sábado 24 subieron a París desde todas las regiones de Francia para manifestar. El gobierno les prohibió manifestarse en los Campos Elíseos y les propuso el Champ de Mars, una explanada cerca de la Torre Eiffel, pero alejada de todo contacto ciudadano. Por lógica, los manifestantes llegaron directamente a los Campos Elíseos donde la policía vino y hubo enfrentamientos desde el mediodía hasta la medianoche. Los daños han sido tan importantes que dos días después varios sitios aún continúan cerrados.
Los manifestantes que no fueron a los Campos Elíseos por miedo a los enfrentamientos se concentraron en otros sitios de la ciudad, como en la Plaza de la Bastilla, République o el periférico, deteniendo el tráfico. Quienes no vinieron a París continuaron sus manifestaciones en todo el país; los peajes los bloquearon dejando pasar gratuitamente los vehículos. “Macron paga”, decían. Se tomaron el parque de Disneylandia y dejaron entrar libremente a las personas, bloquearon varios centros de acopio de gasolina, en todos los pueblos se hicieron barricadas filtrantes dejando pasar los carros poco a poco y ahora están bloqueando los centros de recaudo de impuestos.
Francia está vestida de amarillo, colocaron cinta pegante en varios radares del país para anular su funcionamiento. Macron por el momento solo ha dicho que escucha las manifestaciones y que va a nombrar una comisión de alto nivel para estudiarlas.
Por estar tan concentrados en lo que pasa en Colombia, se olvidan de que vivimos en un planeta y que todo repercute en todas partes. Espero que El Espectador se recobre de este olvido involuntario.
Román Gómez, París
Caricaturas inconvenientes
Este mensaje es para presentar mi inconformidad con las caricaturas publicadas la semana pasada, haciendo alusión a la tragedia de la familia Pizano. Estoy seguro de que a los dibujantes nos les hubiesen gustado semejantes “chistes” sobre un tormento similar. No conozco a la familia Pizano, pero me afecta que procedan tan irresponsablemente sobre situaciones que causen dolor a otras personas y, obvio, a mí.
Hernando Mañosca Charria
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