Cooperantes ciudadanos y “justicia”
El concepto de “justicia por mano propia” me resulta equivocado, y de algún modo condescendiente con quienes promueven este tipo de acción ciudadana. La justicia no es solo la imposición del castigo. Es todo el proceso de investigación y allegamiento de pruebas para demostrar que a quien se considera culpable realmente lo es.
La ciudadanía dotada de armas solo puede aplicar el castigo, y al hacerlo sin el aparato de justicia requerido termina cometiendo atropellos, muchos de ellos irremediables.
La imagen del venezolano con discapacidad alevemente asesinado por una turba deseosa de “justicia” en Ciudad Bolívar no solo no tiene marcha atrás en la aplicación del daño, sino que nos cubre de vergüenza como humanidad y como país.
Javier Moncayo.
Los estándares de belleza
La sociedad tiene parámetros, estándares para definir lo que es bello y lo que no, quién es lindo y quién es feo, feo… ¿Existe lo feo? ¿Existe lo lindo? ¿Puede algo parecernos feo o lindo a todos por igual?
La industria de la estética, industria multimillonaria que vende que la mujer perfecta debe de ser delgada, alta, con piernas largas, pelo natural, de ojos claros y piel perfecta. Esa industria que vende pastillas para adelgazar y fajas, tacones, extensiones de pelo 100 % humano, lentes de contacto y cremas para aclarar, humectar, rejuvenecer y eliminar “imperfecciones” de la piel.
Esta industria que se enriquece con nuestras inseguridades y que nos alienta a querer alcanzar sus estándares de belleza para ser felices. ¿Nos haría felices ser estéticamente bellos? ¿Nos sentiríamos mejor con nosotros mismos si alcanzáramos sus estándares de belleza?
Tengo 18 años y peso 95 libras. Y no… No me siento bien conmigo misma, y aunque mis estándares no son los mismos que los de la industria estética, me miro al espejo y sencillamente no me gusta lo que veo, muchas chicas haciendo enormes sacrificios para bajar de peso, y yo que soy delgada… No me siento hermosa, me miro al espejo todos los días, veo cómo me sobresalen muchos huesos y me deprime, me avergüenza cuando en la intimidad mi pareja ve mis huesos de la cintura, cómo sobresalen de forma exagerada de mi cuerpo, como si sobre todos mis huesos solo existiera una ligera capa de piel… Durante todo el día me toco los huesos de las costillas y la columna, los huesos de los hombros, y miro mis manos con detenimiento, cómo se me ven los huesos de los nudillos, cómo las venas se ven… Tan claras, y los pequeños huesos que se ven como hilos que conectan mis nudillos a mi muñeca, mi descontento con mi físico ha afectado incluso mi relación conmigo misma, ya ni siquiera me gusto a mí misma, y en compañía de otros me siento desagradable y estúpida… ¿Es tan poderosa la percepción que tenemos de lo físico que afecta lo emocional? Por las calles vamos etiquetando a la gente que vemos: “tiene cara de chica lista”, “tiene cara de estúpida”, “parece una chica fina y buena”, “parece una perra”, e incluso antes de darnos la oportunidad de conocer a alguien sabemos si va a agradarnos o no tan solo con mirarlo… Yo me miro en el espejo y de inmediato sé que no me agrado, salgo y antes de hablar sé que no les voy a agradar, y cuando hablo… me siento como una estúpida. ¿Y creen que engordar va a cambiar la percepción que tengo de mí? ¿Cumplir con mis propios estándares de belleza me hará feliz? Creo que tengo que aprender a vivir conmigo misma, porque es una presencia de la cual no voy a deshacerme jamás.
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