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Dos cartas de los lectores

25 de noviembre de 2019 - 12:00 a. m.

Preguntas sobre lo ocurrido

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Hay muchas cosas que le llaman a uno la atención sobre los hechos del 21 y 22 de noviembre, pero lo que sin duda más me ha impresionado son las actitudes de los vándalos y de la Policía y fuerzas de seguridad del Estado. Los primeros, porque es indudable que son delincuentes, que le hacen daño a la ciudad y perjudican más que todo a las clases populares. Si fuesen gente de izquierda, como algunos presumen que lo sean, qué ganan con estos actos violentos, está comprobado hasta la saciedad que los “revolucionarios” no se van a tomar el poder con estos actos y sí generan un rechazo y odio de la ciudadanía que tanto perjudican. Una razón que puede no ser tan descabellada es que estos antisociales son pagados por alguien que quiere perjudicar las marchas y manifestaciones de protesta, haciendo estos actos que todas las personas de bien rechazamos. Pero sus motivaciones reales son para mí una incógnita.

En cuanto a la actitud de la Policía, también me asombra, pues contra los vándalos no he visto acciones contundentes. Recuerdo que en mi época de universitario, cuando salíamos a marchar el gobierno enviaba a las calles a la Policía, a los policías a caballo y a la Policía Militar. ¿Por qué esa falta de contundencia de las fuerzas de seguridad con los vándalos? No lo puedo entender. ¿Es que acaso a alguien le conviene que estos delincuentes hagan de las suyas para poder desprestigiar las marchas pacíficas? O alguien prepara el terreno para que una vez se desprestigien los clamores populares por los actos violentos, tener argumentos para prohibir estas manifestaciones. En fin, quedo con grandes dudas sobre estas actitudes.

Fernando Ruiz.

Difícil encontrar prudencia

Los editoriales de este respetable y honorable medio suelen pedir prudencia. Desde hace semanas, cada vez que mencionaban las manifestaciones que se dieron el pasado jueves, pedían a gritos prudencia, sentido común, razonamiento y reflexión. Tristemente nadie los escuchó. O, bueno, sí, pero decidieron ignorarlos.

El Gobierno no ha actuado con prudencia, sino con terquedad. Los vándalos aprovecharon para armar escándalo y hacer lo que se les antojó, lo que a su vez desató a las fuerzas del Estado. Y así, sin prudencia, entramos en un círculo vicioso de violencia como no se había visto hace tiempo en las urbes de Colombia. Esto no puede continuar así. ¿Cómo encontramos la prudencia en medio de este caos?

Felipe Sánchez.

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