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Dos cartas de los lectores

26 de noviembre de 2019 - 12:00 a. m.

Sobre el oleoducto

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Evidencia uno, leyendo el artículo “El incierto futuro del oleoducto Caño Limón-Coveñas” (23/11/19), la absoluta falta de importancia que tienen, para la decisión del cierre de oleoducto, las afectaciones que sufrirán las comunidades que se benefician con su paso y el decisivo impacto que esto tiene en la seguridad del mismo. Desaparece entonces de la decisión el aspecto más importante: el hombre. Durante cuatro años fui el jefe de la seguridad del oleoducto Ocensa en el segmento Magdalena Medio-Nordeste Antioqueño-Bajo Cauca, y en ese lapso solo se presentaron dos atentados contra el oleoducto y ninguno de ellos con ruptura o derrame de crudo. Mi frase predilecta, centro de mi política de seguridad, era: la mejor seguridad es una población civil agradecida. Envueltos en los avatares de la economía se nos olvidan enseñanzas fundamentales de pensadores humanistas, como Pico della Mirandola, que en sus 900 tesis defiende al hombre como el centro de todo. Toda obra es digna solamente en la medida en que dignifica al hombre. Yo creo que ese es el principal problema de la sociedad de consumo. Ahora lo importante es el rendimiento económico a corto plazo, sin percatarnos de que, a mediano plazo, citando a Stephen Covey, “la producción está matando a la capacidad de producción”. Señores, mientras no volvamos a pensar en el hombre y las comunidades que el hombre forma, como centro de nuestras decisiones, la actividad económica será solamente un juego de cifras que continuará llenando de ceros las cuentas de los poderosos a costa de la salud del planeta.

Hugo Bahamón Dussán.

Sobre el bloqueo a Álvaro Uribe

Una gran lección acaba de dar Twitter al expresidente Álvaro Uribe, dejando claro que nadie puede excederse en difundir información que ponga en peligro la vida o la integridad de personas cuyas acciones deben ser reprimidas por los agentes del orden. Si bien es cierto que en esta movilización algunos de los manifestantes han sido guardas para evitar que gente sin escrúpulos haga de las suyas en las marchas, también debemos entender que no se debe incentivar la violencia (provenga de donde provenga) a través de las redes sociales, y es lógico que si algunas personas leen un dato específico, obrarán como escuadrones de la violencia para buscar a aquellos individuos que consideren un peligro para la sociedad, sin verificar el papel de esta gente, con el fin de tomarse la justicia entre sus manos. Es allí donde debe haber un control en los contenidos específicos que se publican, ya que los medios tienen una responsabilidad fundamental en evitar que se difunda información que perjudique a personas inocentes o, en caso contrario, individuos que sí son culpables deben ser aprehendidos por los policías, respetando las garantías del debido proceso.

Irma Fernández.

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