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Dos cartas de los lectores

02 de enero de 2020 - 12:00 a. m.

La oscura realidad que no podemos ignorar

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Era 24 de diciembre y todos pensaban en usar su mejor traje y tomar la mejor bebida; yo en cambio meditabunda estaba en la sala de una Fiscalía esperando que alguien tomara en cuenta mi palabra.

Hace casi un mes he estado recibiendo algunas amenazas contra mi integridad por intentar hace un año tener un negocio propio, digamos que en un sitio lleno hasta el hastío por gente mala. Hasta aquí todo se veía difícil, pero más oscuro y ensordecedor es sentarte ante un funcionario de la rama judicial, mostrar la evidencia y que su respuesta sea: “Eso no es nada, señora, seguro es un vecino envidioso que quiere que usted cierre, váyase tranquila a su casa”.

¿Entonces, me pregunto, qué futuro les espera a mis hijos en este país? Y no sé si es peor pensar en los vecinos que les van a tener envidia o en un sistema que los va a abandonar.

Ahora entiendo por qué tanto líder social asesinado, a nadie le interesa la vida del otro.

María Francisca R.

Cambio en la Alcaldía, ojalá cambio en la movilidad

Confío en que el nuevo secretario de Movilidad de Bogotá, que asumió el cargo el 1° de enero de 2020, tome la inmediata decisión de convertir en tránsito mixto los carriles de solo bus entre las calles 92 a 94 sentido oriental y de la calle 100 a la 92 sentido occidental de la carrera séptima, así como quitar el paradero de bus ubicado en el costado oriental de la séptima entre las calles 92 y 93.

Todos los conductores de vehículos automotores se lo agradeceremos y se notará un cambio inmediato de movilidad en ese sector de la ciudad.

Curiosamente, en estos días acaban de levantar los reductores de velocidad en la carrera quinta entre las calles 72 y 69, que fueron instalados en esta administración.

¿Valdría la pena que un concejal asuma el reto de averiguar el costo de cada reductor y los miles de señales instaladas en cada rincón de la ciudad, como también el costo de los estudios para la instalación de los mismos?

Desagradable recuerdo tenemos de los miles de bolardos inoficiosos instalados en la primera administración de Bogotá del señor Enrique Peñalosa.

Francisco Javier Cajiao G.

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