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Dos cartas de los lectores

21 de abril de 2020 - 12:00 a. m.

Sobre el escándalo en Cartagena

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Con referencia a la editorial “Populismo, groserías y corrupción en Cartagena” (El Espectador, 18/04/20), sobre las expresiones del alcalde de Cartagena, me permito hacer los siguientes aportes.

El editorial se centra en el lenguaje y expresiones empleadas por el alcalde hacia un grupo de concejales (actitud que tampoco comparto), situación que deja mal parado al mandatario y muestra una clara puja de poder local. Sin embargo, las dudas al respecto siguen. El editorial no toca el problema de fondo: ¿cuáles son las acusaciones realizadas?, ¿cuál fue el motivo de la reacción del alcalde?, ¿cuáles son los concejales que el alcalde insultó? Interrogantes que debían ser respondidos para que los lectores y la ciudadanía quedaran más enterados de la situación y no dejar el trabajo periodístico a medias, solo basado en un problema de ética profesional, para lo cual existen entes de control que vigilan el comportamiento de los funcionarios públicos.

Posdata. Considero que el trabajo de los medios es vital para la cultura y subsistencia de las personas, pero del mismo modo, como lector de sus escritos, desearía profundidad en los temas, no hacer notas políticas de contenido farandulero, la política concentra el poder en Colombia, por lo tanto se necesita más rigurosidad en las publicaciones.

Gracias por este espacio que me permiten usar para expresar mis opiniones, ojalá sean leídas y algo pueda aportar.

Duván Serrano.

Sobre el escándalo en Cartagena II

Si bien es cierto que el alcalde no debió utilizar los términos soeces con los que se dirigió a los concejales, se debe indagar el proceso y las expresiones de los que antecedieron la intervención del gobernante. De igual forma, se debe dar elasticidad al léxico del hombre dentro del contexto cultural de la región que habita, en la cual muchas veces, con la expresión verbal, se expresa una posición de desacuerdo, desafío y valentía, para demostrar al opositor o interlocutor que no se le teme y que tiene la capacidad para enfrentarlo.

Para el caso puntual de los acontecimientos recientes que defiende el burgomaestre, este se apoya en el respaldo inocultable de sus gobernados, por los resultados tan nefastos y evidentes y dicientes de acciones, con los cuales se ha causado un drástico y continuo perjuicio a una comunidad tan necesitada.

Camilo Baena M.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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