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Dos cartas de los lectores

31 de agosto de 2020 - 12:00 a. m.

Sobre una columna de Brigitte Baptiste

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En su columna “Geociencias y antiminería”, del 20 de agosto, esta mujer, a la que admiro por muchos motivos, en esta ocasión nos llama a conciliar con la economía extractivista sustentada en la ciencia (geología) y bajo dos argumentaciones fundamentales: 1) la contraposición a los postulados de ecologistas y naturalistas que descartan la minería a gran escala de manera rotunda, denigran del “progreso” en los términos en que los plantea el modelo dominante y sueñan con un futuro “romántico” de economía de subsistencia, basada en el regreso a formas primitivas de relación con el entorno, y 2) la reivindicación del modelo extractivista bajo tres principios: austeridad, reciclaje y buenas prácticas de extracción.

Nos ubica en medio de dos falacias: una, la del sueño del regreso a las prácticas agrícolas y de intercambio elementales y formas de relación con el entorno que propendan por el cuidado de los ecosistemas y prescindan de intervenciones masivas a los recursos. Otra, la de unos gestores de la actividad minera realmente interesados en aplicar buenas prácticas a su actividad, unos gobiernos (sobre todo el nuestro) preocupados y capaces de propender por este propósito, por la eficiencia y adopción del reciclaje como una actividad que de verdad permita disminuir el consumo desmesurado de plásticos y demás derivados del petróleo, y por la “austeridad”, principio que va en contravía absoluta del modelo que sustenta el estado actual de cosas y cuya razón de ser es precisamente el consumo desmesurado de bienes, en su mayoría suntuarios y provenientes de la cadena que se origina en la explotación a gran escala de los recursos naturales.

Por último, se ignora o no viene al caso mencionar que bajo las circunstancias actuales no existe ninguna garantía para que los beneficios de la actividad en mención reviertan en bienestar para los países objeto de la misma y, más bien, lo que hemos conocido han sido efectos nocivos como el desplazamiento de poblaciones, la descomposición social, el despilfarro y la corrupción, entre otros males que se originan en esta visión.

Jorge Mejía

¿Nueva normalidad?

¿Se podría hablar de “nueva normalidad” si por anterior normalidad aceptamos las masacres, la corrupción, la polarización, la estigmatización, la grosería, la inseguridad, etc.?

Aquileo Parra

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