“Honorables concejales”
Los bogotanos vemos con decepción y rabia cómo los “honorables concejales” de la ciudad se han tomado la institución para hacer oposición y campaña política camuflada, demorando y vetando todos los proyectos que en una u otra forma pueden beneficiar a los ciudadanos.
Cada sesión del Concejo les cuesta a los bogotanos decenas de millones de pesos; sin embargo, ellos parecen no entender o se hacen, porque cuando deciden asistir o conectarse por la red, empiezan los impedimentos y las demoras. Así sucedió el año pasado con el POT, que después de varios meses de argucias y triquiñuelas terminó hundiéndose y cuando la alcaldesa lo promulgó por decreto la tacharon de dictadora y demás.
Hace poco hicieron lo mismo con el proyecto de Región Metropolitana, que iba a servir no solo a la ciudad sino a muchos de los municipios de Cundinamarca, cuando empezaron las dilaciones y recusaciones, y finalmente se hundió.
Pero lo que causa ira y profunda decepción es que algunos cabildantes empezaron en plena sesión a hablar de las predicciones del horóscopo, en vez de concentrarse en la discusión.
Es una injusticia que, mientras muchos bogotanos viven sin las tres comidas diarias, estos personajes están dilapidando el dinero nuestro. ¡Eso también es corrupción, señores concejales!
Valdría la pena que su prestigioso diario investigara y nos hiciera saber a los ciudadanos quiénes son las personas que están hundiendo los proyectos que pueden beneficiar a los ciudadanos y a qué campaña o partido político pertenecen.
Carmen Maldonado.
Fútbol vs. miedo
Quién lo creyera, el fútbol metiendo miedo. Miedo de ir a los estadios, de llevar la camiseta, de las barras bravas, de acompañar a su equipo a otras ciudades. Y lo que faltaba, equipos que deciden no ir al estadio, como lo hizo Medellín cuando debía jugar contra Jaguares, aduciendo razones de seguridad.
Está bien que los equipos salvaguarden la integridad de sus jugadores y de todo su entorno, vale más una vida que un partido de fútbol, pero no pueden decidir unilateralmente a cuál ciudad ir y a cuál no.
En este caso, autoridades como el alcalde de Montería y la misma Policía Metropolitana manifestaron que había garantías para celebrar el partido y por ello no se pospuso su realización. La Dimayor, aplicando la normatividad que rige en el fútbol colombiano y no el grado de “miedo”, castigó a Medellín por no presentarse a jugar, perdiendo no en la cancha sino en el escritorio los tres puntos.
“Juego limpio, por favor, señores”.
Hernán Salazar Hurtado.
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