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Dos cartas sobre el magnicidio en Haití

15 de julio de 2021 - 12:00 a. m.

Sobre una columna

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Quiero comentar algunos puntos de vista sobre lo que escribe el señor Abad Faciolince (“Operación Haití”, El Espectador, 07/12/21) así:

1. Los soldados retirados no son del servicio activo, y decir que estamos pagando sicarios es como decirle al CES que es responsable por un médico graduado en la universidad que se preste para robar órganos. Hay un claro sesgo en su escrito.

2. Falta por establecer si fueron los asesinos o si realmente llegaron después del asesinato. No hay aún claridad; por tanto, no se les puede imputar el crimen aún, menos están condenados y nadie puede serlo sin ser oído y vencido en juicio.

3. Desconoce que muchos soldados han muerto antes de jubilarse y que por las circunstancias fiscales del país no ganan lo que su heroísmo merece.

4. También desconoce la gran cantidad de lisiados que ha dejado la guerra, más de 15.000. Una pasada por el Batallón de Sanidad en Bogotá o por el Centro de Rehabilitación Inclusiva le permitiría ser consciente de esta terrible realidad.

5. Si un radiólogo se jubila antes, si un profesor también, es lógico que un profesional formado para la guerra y que guerrea 20 años arriesgando su vida también se jubile antes.

6. Lo que haga un militar luego de salir de la institución no es responsabilidad del Estado. ¿O entonces, si un egresado de negocios internacionales se va a manejar la plata de un narco a Emiratos, hay que atacar a la universidad?

7. El gran Héctor Abad padre nunca debió ser asesinado, y eso ha marcado el rumbo de Faciolince.

Fernando Barrero Chávez.

Mercenarios

El mundo se enteró con estupor del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ocurrido el jueves 8 en la madrugada. A medida que transcurrieron las horas nos enteramos de que fueron detenidos gran número de colombianos como presuntos atacantes del presidente y su esposa, lo que nos llenó de vergüenza y dolor de patria.

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No es posible que fuera del deshonroso primer lugar como país productor de clorhidrato de cocaína, con el mayor número de hectáreas de coca sembradas en el mundo, ahora tengamos que cargar con el título de principal exportador de sicarios.

Que no nos vengan a decir que fueron engañados, y el país conmovido como con los que van a delinquir con coca a otros países y piden su repatriación para pagar unas penas irrisorias o casa por cárcel.

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Es una bofetada para todos los colombianos que están haciendo patria, entre ellos nuestros deportistas que son los verdaderos héroes de la patria.

Debería haber una ley para que todos estos sujetos que están arrastrando el nombre de nuestra amada Colombia, por lo cual muchas veces somos estigmatizados en el mundo, sean juzgados y paguen la pena en donde delinquen.

Carmen Maldonado.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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