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Dos cartas sobre el Pacto Historico y la inseguridad en Bogotá

13 de septiembre de 2021 - 10:00 p. m.

Bogotá es ciudad de nadie

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Bogotá es ciudad de nadie. Todos sus habitantes quieren vivir de ella, por la gran cantidad de oportunidades de trabajo y crecimiento personal que ofrece, pero muy pocos tienen sentido de pertenencia. Bogotá es una suma de varias ciudades con personas de todos los niveles de vivencia y sobrevivencia. Desde los desposeídos de todo beneficio hasta los que nadan en la abundancia. Desde los honestos a toda prueba hasta los criminales más peligrosos. El pasado jueves 9 de septiembre, Día de los Derechos Humanos en Colombia, tuve necesidad de escribir y el resultado, luego de varias revisiones es el siguiente, que comparto con gran respeto y aprecio:

El hogar del miedo y del delito

La Bogotá que ha sido mis amores / Ya no es senda que lleva al porvenir, / Porque la tienen presa los raptores / Y hemos perdido el goce de vivir.

De sus cielos marcharon malheridas / La libertad, el orden y la vida, / La armonía y la paz, todas perdidas / Por una autoridad más que fallida.

Mi Bogotá, la Bogotá de todos / Y de nadie, la que vive insegura / Y se ufana de ser un San Benito.

La que pretende convertir en lodos / El necio que feliz y loco augura / Que sea el hogar del miedo y del delito.

Carlos Fradique-Méndez.

Alianzas maltrechas

Pelaron el cobre el Pacto Histórico y sus flamantes defensores, incluyendo columnistas de tan prestigioso diario (todavía).

¿Cómo un partido supuestamente progresista, profuturo, proavance, se va a aliar de cerca con radicalistas cristianos? Hay citas, que no transcribo, en las que se ve que el nuevo flamante aliado del pacto de la superioridad moral habla mal de la población LGBTI, de las mujeres que desean abortar, hasta de la ciencia. Ay, pero todo sea por ganar voticos. ¿Saben quién hizo lo mismo al Concejo en Bogotá? César Gaviria con su Partido Liberal, que tanto aman criticar las hordas irracionales del petrismo. Politiqueros insulsos y calculadores, todos, todos, todos, sin excepción. Pero saldrán a pontificar (¡ja!) y a decir que ellos son la salvación.

María Reyes.

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