Sobre el POT de Bogotá (I)
La señora Claudia López aprovecha el hecho de que llevamos 17 años sin contar con un nuevo POT, para manifestar ante la opinión pública que su propuesta, sí o sí, debe aprobarse. De ahí que ha tramitado, con una bajísima participación ciudadana, un plan que tiene aspectos muy delicados. Sobre todo, como lo manifiesta un documento de trabajo elaborado por expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UN), ha hecho una fuerte campaña mediática por la ampliación de la Estructura Ecológica Principal (EPP), aspecto que vende mucho pero sobre el que hay que analizar otros elementos. En particular, aquellos que escapan a quienes no somos especializados pero involucran tremendas consecuencias para la ciudad y la naturaleza. El documento de la UN mencionado señala que lo que se gana en ampliación de la EEP se pierde en espacio público, se aumenta la densificación y se privilegian acciones de mercado. Respecto a ese supuesto tratamiento preferencial por lo verde, se dice que la protección de áreas forestales, rondas de los ríos o humedales no se acoge a lo que determinan los decretos establecidos, es decir, el POT propuesto es desprolijo en estos aspectos, ya que al final zonas que deberían ser de protección se dejan a merced de los urbanizadores.
Pienso, además, que la supuesta concentración de servicios para reducir costos de transporte, lo que en la literatura especializada se denomina “servicios de proximidad”, no avanza hacia lo que se llama “ciudad compacta” sino ciudad amontonada. Ello, en la medida que carece de una propuesta de trabajo coherente para generar auténticos espacios públicos, vías amplias y de calidad, y un sistema de transporte para la gente y no para los empresarios. También, como lo afirma el informe de La Pulla y lo destaca el documento de la UN, se quiere construir más viviendas de las necesarias para satisfacer los voraces apetitos de los urbanizadores, pero que no responden a las auténticas necesidades de los hogares y de la ciudad en general. De cualquier modo, la gran preocupación es que el POT, más que responder a las necesidades de la capital, responde a las del mercado. En últimas, no hay que olvidar que la alcaldesa es el alter ego de Peñalosa, el amigo de las grandes constructoras.
Ricardo Landínez.
Sobre el POT de Bogotá (II)
El POT no se ha socializado lo suficiente y en las pocas intervenciones se dice una cosa, pero luego se hacen otras diferentes. El caso de Lagos de Torca está demandado y el Distrito no parece tener un compromiso real por sacarlo adelante. Es increíble que no se estén generando nuevas vías, Bogotá está colapsada. Y es una lástima que los ambientalistas solo buscan la aprobación ciudadana, pues se debe compensar entre las cargas ambientales y el desarrollo de infraestructura vial. Estoy en desacuerdo con que la renovación urbana vaya a solucionar el déficit de viviendas, pues esta resulta más difícil y costosa.
Adriana Arango.
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