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Dos cartas de los lectores

24 de septiembre de 2020 - 10:00 p. m.

Sobre un editorial

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Muy bien por el título de su editorial “Defender los derechos ciudadanos no es subversivo” (El Espectador, 24/09/20). La verdad es que hizo carrera la calumnia de que cuando se disiente de hechos o actuaciones del Gobierno, se es “terrorista de civil”, “amigo o simpatizante de la guerrilla” y otros calificativos insultantes y abusivos. Lamentablemente, el estamento oficial tiene más epítetos y descalificaciones que argumentos y soluciones.

Álvaro

Masacres al mayor y al detal

Como son casi diarias, cada masacre le quita importancia a la anterior. Jóvenes y líderes sociales son los sectores sociales predilectos de los sicarios, y si agregamos los crímenes contra mujeres, también casi diarios, esta ola de violencia sistemática nos deja sin palabras para expresar el profundo sentimiento de dolor que embarga a la sociedad colombiana, ese amplio sector social que todavía se aferra al Acuerdo de Paz para respirar un poco mejor. Sin embargo, el que dicen es el presidente de este país, Iván Duque Márquez, y su equipo de gobierno al completo se muestran tan indiferentes, tan cínicos, que hasta pueden ser capaces de salir a defender a los autores materiales e intelectuales de estos horrores. Todo, con tal de violentar la implementación que se acordó en La Habana.

Estamos cansados de ver sus eternas declaraciones mentirosas. El ministro de Defensa debería irse, como se fue su antecesor cuando ya no pudo defender lo indefendible. Pero, claro, para que nombren a otro indeseable… mejor sería que se fueran todos. ¿Quién es el líder en este mandato? Fuera del innombrable, ahora sentadito en su cárcel por casa, no se vislumbra una buena persona. Quizá quien mejor ejemplo le da al presidente es la alcaldesa mayor de Bogotá, esa sí que sabe coger el mando, pues, aun con sus equivocaciones, le ha mostrado al país el coraje que se debe tener cuando se trata de gobernar. Pone la cara, sale a la calle, conversa con la gente común, se rodea de su equipo.

El partido de gobierno no hace más que hacer el ridículo. ¿Sí vieron a la señora Cabal queriendo hacerse la heroína en la reinauguración de un CAI, verdad? Ella y Lafaurie, pareja indeseable en el ámbito legislativo y gubernamental, con su proceder justifican lo injustificable. ¿Qué harán estos personajillos con increíble poder económico, político y social cuando saben de una nueva masacre? Proyectar sus nuevos negocios, ver cómo incrementan su fortuna, a quién le quitan las tierras y preparar una declaración babosa. Es la época Duque, señoras y señores.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto.

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