El problema de la frontera
Siempre el centralismo mira la frontera colombo-venezolana solo cuando hay hechos de orden público. Ante el atentado a la Fuerza Pública en Arauca hace unos días se escucharon las voces de siempre, que deberían actuar más que vociferar. El problema de la frontera colombo-venezolana lo avizoré hace años en visita a La Parada, Norte de Santander. En primer lugar, la decisión de cerrar los puestos de control fronterizo fue un gran error. En segundo lugar, también lo fue romper la diplomacia y cooperación con el vecino país. El resultado de estas decisiones es que los irregulares asumieran las funciones del Estado, ellos controlan las trochas, cobran a colombianos y venezolanos por su paso en estos lugares y por el paso de mercancía legal o ilegal. En ese entonces dije que los colectivos venezolanos y los irregulares colombianos se iban a enriquecer y se fortalecerían, tanto que ampliarían su control territorial. Eso está sucediendo, la delincuencia tiene sus telarañas en toda la ciudad fronteriza y se está enfrentando al Estado con arrogancia. Es dramático para el flujo fronterizo tener que pagar a suplantadores de la autoridad para pasar por la frontera un mercado, un repuesto o simplemente atravesarla para ir a un médico o a un colegio. Esta es la constante de un centralismo que abandona el territorio y este siempre será copado por insurgentes, delincuentes u otros grupos delincuenciales.
Luis Carlos Jiménez López. Abogado humanista.
Duque en la ONU
El discurso de Duque ante la ONU parece haber sido preparado con dos conclusiones obvias que rondan por ahí, solamente para salir del paso y tratar de quedar bien, pero la realidad es que su propuesta sobre cambio climático es un contrasentido con sus políticas como mandatario de Colombia. Para citar solamente dos ejemplos: su negligencia para proteger a los defensores del medioambiente (Colombia es uno de los países donde es más peligroso ser activista de este tema) y sus discursos permisivos con las prácticas de fracking, sin fundamento sobre los efectos que esta metodología pueda causar. De esto último hay que tener en cuenta que como están planteados estos programas, es muy probable que cuando se ejecuten habrá una gran incertidumbre sobre el efecto en los acuíferos. Como muchos otros proyectos extractivos en Colombia, los estudios carecen de investigación hidrogeológica suficiente. Parece que Duque no sabe esto o prefiere oír solamente lo que le proponen los grandes inversionistas.
Jairo Pupo.
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