Violencia policial en las protestas del 2021
Me parece obligatorio que se investigue el comportamiento lesivo a los derechos humanos por parte de la Policía Nacional. Pero debe haber equilibrio y neutralidad en esa investigación, porque no fue solo la policía la que pudo estar pecando de abuso. Todos vimos por televisión los ataques terroristas que empleaban muchos manifestantes atacando bienes públicos y privados, destruyéndolos, y la violencia a veces mortal contra personas particulares, funcionarios policiales y gubernamentales y contra entidades oficiales y privadas. Ni tanto que queme al santo ni poco que no lo alumbre. Ver además a agentes policiales arrinconados recibiendo ataques con bombas molotov y objetos contundentes que afectaban su seguridad no era un espectáculo que indicara ser pacífico y legal. La investigación debe ser sobre los hechos ocurridos por los dos lados protagonistas o se desviará a solo una persecución unilateral. Que haya verdad. Que no sea esta una cacería de brujas.
Samuel Liévano.
La paz total, una apuesta difícil de ganar
En 1964 Colombia vio por primera vez el nacimiento de una guerrilla organizada (Farc-Ep) y desde ese momento se empezó a multiplicar el número de estos grupos armados. Los problemas de desigualdad y pobreza hicieron que estas guerrillas se fortalecieran y tomaran estas situaciones como una bandera o ideología para actuar violentamente contra el Estado colombiano.
Sin embargo, muchos saben que esta premisa de hacer un país mejor se ha ido diluyendo hasta llegar a la actualidad, cuando estos grupos no buscan más que controlar las rutas del narcotráfico, la minería ilegal y cuanto negocio ilícito surja. Esto es importante mencionarlo. ¿Por qué? Pues porque es complicado llegar a un acuerdo con grupos armados que ya no buscan un ideal político sino el control de un negocio ilegal.
Como casi todos los colombianos, hago saber mi profundo sentimiento de querer la paz, pero también sé que esta es una apuesta difícil de ganar porque ya no se trata de hacer un gobierno más justo y enfocado en los vulnerables, se trata negocios multimillonarios.
Se ha intentado por décadas negociar con el Eln, pero no ha sido posible un acuerdo, esperemos que esta vez sea diferente y pare tanta violencia de la cual ha sido parte este país por tanto tiempo. Buena suerte a este Gobierno, la necesitará.
Kevin Hudgson Roldán.
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