Miedo al cambio
Pareciera que los colombianos vivimos en una época en que se nos quitó el paraíso. “Todo era perfecto, hoy todo es locura porque llegó la izquierda al poder que quiere acabar con nuestro paraíso”.
Les recuerdo: nuestra democracia es oligárquica y, sobre todo a partir de Pastrana, la mafia narco se empotró cómodamente en los gobiernos. No se quiere asumir que el problema político colombiano es la crisis de legitimidad del Estado. La desmoralización de nuestras Fuerzas Militares y de Policía viene de atrás, cuando nuestras oligarquías asumieron el manejo autónomo de la seguridad nacional y se definió el comunismo como el enemigo interno a combatir. Se asesina a la oposición y la diferencia, como la única estrategia militar y, por ende, de seguridad para garantizar el olvido: asesinato de Gaitán, la Violencia y el papel de Mariano Ospina Pérez y, sobre todo, de Laureano Gómez, el Monstruo. En su lugar se fraguó la nueva narrativa que explica por qué nuestras Fuerzas Militares se volvieron asesinas, con ello se garantizó su desmoralización institucional. La desaparición de la UP es un nuevo dato.
Solo construyendo Estado social de derecho desde la periferia construimos paz, que tiene que ser total. Ahora la pregunta fundamental: ¿con quienes la construimos? ¿Con los partidos de personajes que existen en Colombia, para quienes robarse el presupuesto nacional es política de Estado y por ello se garantiza su impunidad? ¿Con ellos construiremos la paz?
Al igual que en Mitú, en Los Pozos el ejército no actuó y los refuerzos pedidos por la policía no llegaron. La paz es un deber también de las Fuerzas Militares y de Policía. De la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, la Corte Suprema, los ministerios, jueces, medios. Todos tenemos el deber de construir la paz. Las comunidades olvidadas protestan, tienen rabia, sienten la humillación y esto, desde el privilegio, no se entiende.
Ernesto Guarnizo Llanos.
En defensa de la viceministra Laura Gil
Gustavo Petro ha hecho algunos nombramientos que quienes votamos por su programa nos hemos tragado como sapos. Esos son inevitables, pero ha hecho otros que celebramos y consideramos que ayudan a impulsar el programa que más de 11 millones votamos. Uno de ellos es el de Laura Gil Savastano, conocedora de los temas de su Viceministerio de Asuntos Multilaterales y no clientelista. Entonces no tiene presentación su posible salida.
Nabucodonosor.
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