Sobre un editorial
Solamente van tres semanas de posesionado el mandatario. Tiempo insuficiente para diagnosticar líneas de conducta futura del nuevo Ejecutivo.
Aunque sí debe ser esa una preocupación, como lo expresa el editorial titulado “¿Dónde está el presidente?”, pienso que el problema está en la mente de la mayoría de colombianos, y es que la clase política del país nos ha idiotizado hasta el punto de enfrentarnos en guerras sin sentido y entre hermanos.
La manipulación de los discursos es obvia, cómo enfrentarnos y rotularnos entre amigos y enemigos de la paz, del cambio, de la equidad… todo dependiendo de quien “fabrica” el discurso.
Pero no, con estas banderas tan obvias y necesarias en cualquier candidatura nos volvieron enfermos mentales a los colombianos. Porque la palabra, que cada día tiene menos valor y además no tenemos cómo hacerla cumplir, es la que sabe usar muy bien nuestra querida clase política.
Estos señores son calculadores, sólo dicen lo que la gente quiere escuchar aunque no lo piensen, quieran o puedan hacer.
Por favor, no creamos más en discursos vagos y obvios, analicemos la viabilidad de las propuestas independientemente de dónde provengan; no más rótulos, no más derecha, no más izquierda, todos somos Colombia. Pensemos más, seamos más recelosos para lograr identificar a los falsos pastores o salvadores.
Igualmente para un gobernante en ejercicio, necesitamos identificar, sin prejuicios de colores políticos, lo que es bueno o malo, lo viable o inviable.
Julio César Agudelo Arango.
Sobre el silencio ante la OEA
La ausencia de nuestro representante ante la OEA, para expresar veladamente el apoyo al régimen de Ortega, coincide con la actitud arrodillada ante la dictadura venezolana, el apoyo al kirchnerismo, el sospechoso silencio frente a la agresión rusa a Ucrania y a cuantas naciones y dictaduras opriman a sus pueblos en el planeta. ¿Qué podemos esperar? Llegarán a Colombia los médicos catequizadores cubanos, los “industriales de los autos y las armas” de Irán, los “intelectuales” de Chile. Sí, este es el cambio, cualquier cosa que signifique remover los cimientos de nuestra historia y nuestra cultura, no importa que vayamos de cabeza hacia un peor estar. Y frente a todo esto, el silencio complaciente de la mayoría de los periodistas.
Josué Granada.
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