Otra mirada a los vehículos híbridos
Acabo de leer su artículo del sábado sobre el asunto. Aunque es más bien claro que es parte de la sección E (comercial) del diario, quiero compartir algunas observaciones:
No me parece un buen artículo, pues solo destaca los aspectos “positivos” de ese tipo de vehículos. Pero vistos estos desde otros ángulos, que es el balance que uno como lector espera de los periodistas, cada “beneficio” puede resultar en algo distinto.
La razón de ser de esos vehículos, los “eléctricos”, al igual que las fuentes no convencionales de energía renovable (FNCER), es la efectiva contribución a la transición energética. Es decir, la descarbonización necesaria para reducir el cambio climático y, además, mejorar la calidad del aire que se respira en las ciudades.
Esos híbridos ligeros no tienen autonomía eléctrica. Mejoran, sí, el rendimiento de combustible, pero no lo sustituyen. Tienen motores eléctricos muy pequeños que no permiten rodar en modo 100 % eléctrico. Su contribución es básicamente económica, ahorro para los propietarios, que reducen en algo los gastos de combustible, pero el beneficio ambiental para la sociedad es marginal. Siendo francos, insignificante.
Además, el artículo es incompleto, pues tan solo se refiere a los híbridos ligeros —faltó esa “precisión”—. Era muy importante hacer referencia a los 100 % eléctricos, a los híbridos “puros” y a los híbridos enchufables. Solo con esa comparación es posible entender si vale o no la pena la inversión tan alta para apenas tener un motor eléctrico de ~1kWh.
Es evidente que su “atractivo” es la exención de pico y placa. Beneficio que sí existe, pero también faltó aclarar a los lectores que es finito en el tiempo, pues Colombia, como otros países del mundo, está limitando esas prerrogativas para los vehículos que garanticen una autonomía eléctrica mínima. Es decir, de nuevo, aquellos que contribuyan de verdad a la sustitución y transición energéticas, que no es el caso de esos ligeros.
Debo ser franco, aunque sea un artículo comercial y de temas tecnológicos, no es esa la calidad de escritos a la que nos tiene bien acostumbrados El Espectador.
Jaime Orjuela Vélez. Bogotá.
Sobre China, Hong Kong y un editorial
Me parece que el mensaje que se quiere enviar es parcializado. No es que las acciones de China sean para aplaudirlas, no. ¿Pero acaso EE. UU. no hace lo mismo y peor? Invade y destroza países, bloquea, provoca golpes de Estado, todo en nombre de la libertad. Y de las posiciones de quienes abogan ahora contra China, hacer lo que les corresponde. Solo le hacen coro a EE. UU. y nada más. Se debe ser imparcial frente a los imperiales, vengan de donde vengan.
Ismael Moreno.
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