¿Dónde están la conciencia y el sentido común?
Cuando era pequeña no entendía el significado del refrán “matar la gallina de los huevos de oro”.
Hoy, a mis 65 años, después de haber recorrido mundo, tiempo y vida, entiendo su significado y he terminado por no comprender ni aceptar la falta de sentido común, empatía y conciencia de nuestros gobernantes, legisladores, dirigentes, políticos, magistrados, jueces, empleados públicos, banqueros, etc., así como de las demás personas que han y continúan desangrando este país.
Al final de cuentas la gallinita de oro, nosotros, la clase media y trabajadora que es la que los sostiene, terminará por dejar de producir esos huevitos para quedarse ni siquiera con la docena de $1.800 que compra el “queridísimo, bien formado, inteligente, preparado ex ministro de Hacienda”, que con sus grandes conocimientos de economía llevó a este país a incendiarse, se lavó las manitas y desapareció del panorama para ser premiado con otro puesto.
La gallina de oro que sostiene este país está a punto de fallecer de tanto atropello y tanta violencia social y económica ejercida por nuestra clase dirigente y por fuerzas ocultas sin Dios ni ley que esos mismos dirigentes dejaron avanzar, sin aplicar una justicia a tiempo y acertada.
Ojalá que despierten y tomen conciencia de que por su pésima dirección y administración este país se está yendo al sepulcro o, de forma más ordinaria, “de culo para el estanco”.
Quizás si toman conciencia no terminen de asesinar esa gallinita, recapaciten y todos los títulos y el poder les sirvan y los utilicen para sacar adelante este proyecto que es Colombia y su materia prima más importante, su gente. De esa forma evitarían que personas que durante su trayectoria de vida solo han sido violentas de hecho y ahora se esconden bajo un escudo de lucha por la igualdad y equidad lleguen al poder para que esa gallinita desaparezca definitivamente de la faz de esta tierra llena de riqueza natural y humana.
Dios permita que el miedo no se apodere de nosotros y las nuevas generaciones de bien, sanas y pensantes, luchen por una patria justa y digna.
Silvia Palacios. Ciudadana indignada de a pie y de profesión economista.
Sobre los funcionarios
Creo que el problema de la falta de conciencia de lo que significa ser “servidor público” es una falla estructural del Estado colombiano. El ejemplo viene desde arriba, donde ya no se trata al ciudadano como el sujeto de su función, sino más bien como un siervo propio de los sistemas feudales de los reinados.
Julio Enrique Vinchira Jiménez
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