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Dos cartas sobre los hipopótamos en Colombia

24 de noviembre de 2021 - 12:00 a. m.

Hipopótamos en Colombia (I)

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Escribo acerca del editorial del martes 26 de octubre, “¿Los hipopótamos son personas jurídicas?”. Es muy sorprendente que una sociedad se haga esta pregunta. Yo me pregunto: ¿cuál es el daño que hacen a la sociedad las reses, los pollos y otras aves, porcinos, ovinos y demás que constituyen el alimento diario de millones de colombianos? No conseguí los datos estadísticos, pero se puede suponer que son decenas de miles de esos animales sacrificados a diario. Somos millones de personas que los comemos, pero sólo los veganos están en desacuerdo. Además, la carne del hipopótamo es comestible y bastante alimenticia.

¿Acaso alguien cuestiona la eliminación de las ratas y otras especies claramente dañinas? El hipopótamo se destaca por su agresividad con otras especies y seres humanos (sus ataques causan la mayor cantidad de muertes víctimas de animales en África), se han evidenciado los daños al medio ambiente, y es alta la toxicidad de su orina y sus heces.

Todo este costosísimo sainete porque Walt Disney convirtió esta peligrosa especie en simpáticos animalitos, como la bailarina de ballet en Fantasía, su hermosa película.

Camilo Mendoza Laverde.

Hipopótamos en Colombia (II)

Agradezco la oportunidad de opinar y concuerdo completamente con el punto de vista expresado en su editorial sobre los hipopótamos en Colombia. Si bien son una especie que merece nuestro aprecio, es evidente que es invasora o exótica y su daño al ecosistema está bien documentado. Aunque da tristeza decidir acerca del exterminio de los hipopótamos que no estén contenidos, da mucha más tristeza el daño que causan al ecosistema de la cuenca del río Magdalena.

Ya un tribunal falló para reconocer al río Magdalena como sujeto de derechos y no se entiende cómo una especie que no es propia de ese organismo cause tanta controversia. Podría decirse que es una acción necesaria, sería un accionar similar al de sacarle las lombrices a un niño en un proceso de purga.

Indica la sentencia que debe mirarse el río con un sentido ecosistémico y evitar por completo la mirada antropógenica. Creo que esa es la causa del debate, la mirada que aún le damos al río en sentido humano. Los humanos por naturaleza queremos domesticar todos los animales y mascotizarlos, eso es lo que se ha venido haciendo con los hipopótamos, mirada completamente incorrecta.

Calcula un estudio que en 40 años tendremos casi 10.000 hipopótamos. Qué locura. ¿Quién controlará todo eso? ¿Por qué razón dejarles a nuestras próximas generaciones semejante problema? ¿Es el Estado responsable en términos de reparaciones por cualquier daño causado por esta especie? Creo que sí, el Estado será demandado por los daños que la especie cause ahora y a futuro.

Fransua Villegas Cardona. Docente de Ciencias Naturales.

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