Machismo con cara de mujer
Estaba leyendo el periódico de domingo y al lado de los juegos de ingenio aparece la columna de María Marín, una mujer que se dice “motivadora” o qué se yo. El machismo es tan punzante que me siento en la obligación de escribir como lectora, como parte de El Espectador y como mujer.
Esta columna se llama “Despierta los sentidos de tu pareja en la intimidad”. Aquí enumero las razones por las cuales ese texto es un bodrio:
1) Su columna sobre erótica y placer considera que las mujeres deben complacer a los hombres (y que las parejas son únicamente conformadas por hombre a complacer y mujer complaciente).
2) En ningún momento invita a las mujeres a explorar SU placer, ni a tocarse, ni a complacerse a sí mismas, ni invita a los hombres a limpiarse, ni a complacer mujeres ni a arreglarse para la intimidad. Nada. Toda la columna las invita a “despertar los sentidos” de su pareja aseándose, cambiándose el olor, mutilándose con depilación, gimiendo (pero no de placer, sino para que “él se enloquezca”). ¿La vida es una película porno?
3) No dice nada diferente. La tarea de complacer a los hombres (sexualmente, sobre todo) es lo que nos han dicho toda la vida. Es decir, nada nuevo bajo el sol, ni novedad ni actualidad…
4) Dice “allá abajo” en vez de decir “vagina” o “vulva”, como si tuviera cinco años y fuera una grosería.
5) No dudo que haya mujeres que quieran complacer a sus parejas hombres, pero esta invitación a ser una muñeca de la mafia sobra.
El Espectador se ha ocupado de los problemas que realmente afectan a las mujeres: falta de trabajo, feminicidios, violencia intrafamiliar y sexual, charlatanes que venden productos de belleza que las ponen en riesgo o las matan, etc. Me parece poco coherente que publiquen ese periodismo mientras esta mujer también tiene visibilidad, así sea una mísera columna. Sobre todo, da mucha pero mucha pena con las lectoras de este periódico. Nos infantiliza y nos hace ver como unas estúpidas, que no somos.
Helena (una lectora más).
Un “Thumor”
Con gran respeto y aprecio confieso que me causó malestar la caricatura de Picho y Pucho, “Thumor”, publicada el domingo 31 de enero. Tengo la seguridad de que El Espectador no quiere la muerte del señor presidente Duque, y menos que el caricaturista no tenga respeto por la primera autoridad de Colombia. Discrepar del Gobierno, de la forma como se gobierna, es legítimo y hasta necesario para la sana convivencia, pero invitar con mensajes expresos a celebrar la muerte del presidente, invocando de manera subliminal todas las formas de muerte, es un despropósito.
Gracias por evitar que haya nuevos tumores de apología soterrada del delito.
Carlos Fradique-Méndez.
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