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El aula aislada, el silencio docente

28 de julio de 2020 - 12:00 a. m.

Estos meses de aislamiento nos dejarán otra generación de estudiantes pobres, sin herramientas para responder a un mundo cada vez más desigual; más jóvenes excluidos de las posibilidades de mejorar sus propias condiciones de vida, las de sus familias y las de su comunidad.

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No hay condiciones en el sistema educativo colombiano, el sector público ha mentido, nos han indicado que dotarían con aparatos de cómputo y conectividad a los estudiantes de la básica y media, y no es cierto, estos meses miles de estudiantes solo han recibido talleres, guías y cosas como esas para resolver en casa, muchas veces para que les resuelvan en casa y envíen al correo, encontrándose con sus profesores, si es que lo hacen, cada 15 días, una hora cuando mucho, para revisar… ¿Revisar qué?

Si la llegada y permanencia de estos estudiantes a la educación superior ya era toda una hazaña, mañana será solo un recuerdo, pues ni a nivel cognitivo, ni a nivel social, ni a nivel personal, ni a nivel espiritual, tendrán cómo afrontar los retos que demanda una de las pocas posibilidades de construir mejores oportunidades de desarrollo integral para sus vidas.

Alguna cosa podría hacerse con este “año lectivo” para que el mismo se muestre como un aprendizaje y una oportunidad, declararlo como año de tránsito y asumir de una vez por todas que habrá que reiniciarlo, por ejemplo. Pero no, la decisión no es pedagógica, ni social, la decisión es política y económica, entonces, seguramente, todos pasarán el año, bien sea por resolución ministerial o por conveniencia institucional y docente, todos pasarán el año sin pena ni gloria, a costa de un futuro para el que nada les depara a estos estudiantes su tan mentado desarrollo de competencias y habilidades que a la hora de la verdad no es si no chulos de temas y contenidos; sí, temas dados por vistos porque entregaron el taller o la guía por correo.

No habrá paro, no habrá marcha, pues la cuestión no es laboral, es pedagógica, y las marchas y los paros en el sector educativo no abordan esos temas como causales o banderas, pues parece trabajarse solo para el Gobierno y no para los estudiantes, de lo contrario ya hubiéramos visto la inconformidad con semejante bodrio que nos hacen pasar por estrategia de contingencia cuando es una oportunidad de oro para profundizar las brechas socioeconómicas en estas tierras de silencio y soledades.

Entonces emergerán las delincuencias pospandemia, las tasas crecientes de embarazos puberiles, incrementos de las economías informales y, por supuesto, la criminalización, el señalamiento, la clasificación por olores y la asunción formal de las responsabilidades sociales de una clase de nadies irracionales que no tendrán derecho ni siquiera a la ira, pero sí al voto.

Ricardo Canizales.

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