Muchos quisieran que el proceso de paz se rompiera en mil pedazos y todo volviera al estado anterior, cuando ellos eran los que mandaban en muchas regiones imponiendo su ley a sangre y fuego.
Pero el pueblo en su inmensa mayoría ya dio el veredicto final, y este proceso de paz se enrumba por el camino de la reconciliación, la dejación de las armas y la decisión unánime por parte de las fuerzas guerrilleras de buscar la salida de acuerdo con la ley y las pautas que traza la Constitución Nacional, en los acuerdos extensamente discutidos y finalmente aprobados por las dos partes en conflicto, para la honra y la gloria de Colombia y de los habitantes de todo su territorio.
En el campo de la política, algunos colombianos con aspiraciones a ser candidatos a la máxima magistratura de la República ensillan sus corceles y se aprestan para esta carrera que los llevará al solio de Simón Bolívar. Unos más nerviosos que otros por los escándalos que últimamente han estallado, y que como represa de lodo que se revienta, amenaza por llevárselos por delante, junto con todos los calanchines que ayer los apoyaron, los impulsaron y untaron sus manos con plata, para llegar a donde están actualmente: en la Cámara de Representantes o el Senado de la República.
En mi opinión, hay un candidato que todavía no ha empezado a ensillar su caballo, pero que tiene un excelente corcel y una fina montura que le garantiza, claro está, si el pueblo de Colombia lo apoya, llegar con un amplio margen a ese codiciado solio de Simón Bolívar: me refiero a la persona de Humberto de la Calle Lombana.
Fue con Sergio Jaramillo, los dos colombianos que se la jugaron toda, para desde el comienzo de los diálogos de paz hasta su exitosa culminación de los Acuerdos de Paz en La Habana, Cuba; se pudieran concretar las aspiraciones de las partes, y hacer que centenares y miles de guerrilleros de las Farc-EP dejaran sus armas y le dieran un vuelco a sus vidas, comenzando a transitar el camino de la reconciliación, la entrega de armas y la reparación a todas las víctimas de este largo y doloroso conflicto armado. ¡ Muchos países vienen coadyuvando este propósito y por ello los colombianos que queremos la paz estamos eternamente agradecidos!
Pero para que continúe el proceso de paz hasta el final, en los posacuerdos, y todas las regiones experimenten un cambio, junto con sus principales ciudades, necesitamos en la Presidencia de la República al comisionado de Paz, Humberto de la Calle Lombana.
Luis Castellanos García. Bogotá.
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