El candidato por el Partido Liberal, Humberto de la Calle Lombana, ha dicho, después de conocerse el resultado de las consultas de la derecha e izquierda, que ahora comienza realmente la campaña para llegar a la Presidencia de la República.
Bastante reñida estuvo la votación para escoger finalmente a Iván Duque, por el Centro Democrático, y Gustavo Petro, de Inclusión Social por la Paz, destacándose el repunte significativo de Cambio Radical al Senado y la Cámara de Representantes.
Aunque el Partido Liberal bajó escaños en el Congreso de la República, no obstante obtuvo 35 representantes y 14 senadores, que son una fuerza notoria al momento de votarse los proyectos de ley que se presenten para su aprobación.
Tengo el convencimiento de que el Partido Liberal se pondrá en pie de lucha y recordará a sus dirigentes de otras épocas, sobre todo aquellos prohombres que de manera limpia y democrática alzaron la bandera para proclamarse defensores de la libertad de cultos y de que la economía sea mejor distribuida, que propusieron la generación de empleo, el respeto en las relaciones con los vecinos y buenos intercambios comerciales.
En el aspecto económico, político, social y cultural, Colombia ha avanzado en el concierto de los países de América Latina gracias a los gobiernos de liberales como Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, que lucharon porque en el país disminuyeran las desigualdades y hubiera paz, situación esencial para el progreso y el bienestar de todos los colombianos.
Pienso que la unión del candidato del Partido Liberal, Humberto de la Calle Lombana, con la Alianza Verde, de Antanas Mockus y Sergio Fajardo, y el Polo Democrático, le puede dar el triunfo a Humberto de la Calle Lombana o a Sergio Fajardo, siempre y cuando se pongan de acuerdo y trabajen monolíticamente unidos. También se puede invitar a los conservadores, que saben que es lo que más le conviene a Colombia en esta coyuntura histórica por la cual atravesamos. Y buscar el apoyo del pueblo evangélico, que en momentos críticos de persecución e intolerancia fue defendido por liberales como el doctor Augusto Espinosa Valderrama y Germán Zea Hernández y otros liberales que defienden la libertad de cultos.
Luis Castellanos García. Bogotá.
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