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El fiscal de Narnia

22 de agosto de 2023 - 09:00 p. m.

En días pasados, los colombianos conocimos el informe de la Secretaría de Transparencia de la Presidencia, que contiene el mapa de la corrupción en Colombia. Quedé pasmado ante las cifras: 94 % de impunidad en el país. Aunque, para ser franco, debo confesar que más me sorprende la indiferencia con que los colombianos recibimos tan preocupantes datos.

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Pero la realidad es más grave aún, pues el 94 % de impunidad en delitos de corrupción hace referencia a la denominada criminalidad aparente, conformada por el número de delitos que llegan al conocimiento de las autoridades. El porcentaje no hace referencia a la criminalidad real, que es la sumatoria de la totalidad de los delitos que se cometen en el país, lleguen o no a los oídos sordos de las autoridades.

El número total de delitos que se cometen en el país y nunca llegan al conocimiento de las autoridades conforman aquello que se conoce como la cifra negra de la criminalidad o criminalidad oculta. El guarismo que arroja la criminalidad oculta es casi imposible de cuantificar, pues las víctimas ya no quieren denunciar, sea por temor a las represalias de sus victimarios o simplemente porque no encuentran una respuesta efectiva de las autoridades; la aberrante cifra de impunidad termina otorgándoles la razón.

Sobre la criminalidad oculta podemos hacer proyecciones y obtener cifras inmensamente mayores a la criminalidad aparente. Entonces, si midiéramos la impunidad con base en la criminalidad real, quizá podríamos obtener una tasa de impunidad superior al 99,99 %.

El fiscal general es el primer llamado a responder por la inoperancia de su institución, pues es la Fiscalía la encargada de investigar y acusar ante los jueces. Pero el señor fiscal no se da por aludido, su indolencia es sublime, se limita a criticar los datos alegando que no son precisos, ignorando que la fuente de estos es la misma base de datos de la Fiscalía General. A pesar de las cifras y sin ruborizarse, él afirma ser el mejor fiscal que ha conocido el país. Tal vez tenga algo de razón, pues pareciera estar ejerciendo sus funciones en el país imaginario de Narnia.

Como es sabido, Narnia es una nación fantástica creada por C. S. Lewis. Allí los animales adquirieron propiedades humanas. Inspirado en aquel mundo mágico, el fiscal declaró que sus “fiscanes” Bell y Laica hacían parte de su familia, razón por la que les asignó esquema de seguridad y carro blindado para sus desplazamientos. En aquel mundo paralelo el fiscal y su consorte reinan alejados de la dura realidad estadística y, dada la baja impunidad, él bien pudo haber sido elegido como el mejor fiscal de todos los tiempos en aquel lugar.

Dejemos al fiscal en su alucinante delirio y volvamos al país real, aquí donde la Fiscalía está más interesada en perseguir algunas infracciones puntuales que en proteger a los colombianos de la criminalidad agobiante. Si de cada 100 delitos de corrupción que llegan a oídos de la Fiscalía tan solo se condena a seis infractores, verdaderamente deberíamos estar alarmados.

Marco Antonio Muñoz Rodríguez.

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