Algunos analistas políticos, periodistas y muchos sectores gremiales tienen preocupaciones por lo que será el gobierno del Pacto Histórico liderado por Gustavo Petro. Preocupaciones válidas por la misma historia de vida de Petro y por la forma como ejerció la oposición política en los últimos años, pues se creía que podía tomar cierta revancha, pero su discurso como mandatario es el de un líder que demuestra querer resolver los problemas endémicos de nuestra sociedad.
El presidente ha demostrado un nivel intelectual y una capacidad para comprender las circunstancias que creo han sorprendido hasta a sus más grandes opositores. Los diálogos sostenidos con los diferentes sectores de la sociedad colombiana, a pesar de las diferencias de tipo ideológico, son señal de un gobierno de talante democrático. Quiera Dios no le entre la tentación en el camino. Es recomendable que el presidente corrija los inconvenientes que se le han presentado en materia de impuntualidad, que es el error que más se le recalca en estos primeros meses de gobierno junto a la conformación ministerial.
La confrontación política que se avecina no será nada fácil, por las reformas anunciadas: tributaria, pensional, a la salud, a la Policía, laboral, electoral, etc… pero, por fortuna, su más ferviente opositor, el uribismo, es un movimiento muy debilitado y su líder natural ya no tiene energía, credibilidad ni capital político para desarrollar actividades que puedan, de momento, desestabilizar al Gobierno. La elección del contralor general de la República y la elección del presidente del Senado han demostrado que el ambiente político es alentador y las diferencias ideológicas se resolverán por vías democráticas, respetuosas y civilizadas.
Es de destacar que Petro ha sabido manejar acertadamente las situaciones y hábilmente ha venido reduciendo los temores que un sector importante de la sociedad colombiana tiene sobre él, en relación con la democracia y la economía, con el nombramiento de un gabinete diverso, jamás visto en la historia de Colombia, todos muy listos para liderar sus carteras y la transición que vive el país.
¿Pero qué les espera a las comunidades en este gobierno? Las directrices dadas por el presidente a su equipo de priorizar sus acciones en las comunidades con menor presencia estatal y el decálogo de sus principales acciones, presentado el día de su posesión, muestran un claro interés de beneficiar a las poblaciones marginadas. En ese sentido, podemos destacar el punto 9: desarrollo de la industria nacional, la economía popular, la sociedad del conocimiento y las tecnologías. Toca esperar a ver cómo se enfocarán y desarrollarán estos temas. En general todo el decálogo está muy bien concebido. El cumplimiento de esos puntos es un beneficio directo a nuestras comunidades.
Alberto Moya Palacios.
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