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En defensa de ‘Pacho’ Santos

27 de noviembre de 2019 - 12:00 a. m.

Como residente en los EE. UU. desde hace 15 años he seguido con especial interés el affaire Blum/Santos, y leyendo el artículo “Lo que hay detrás del audio de Francisco Santos” (El Espectador, nov. 25/19), permítame dar mi punto de vista.

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Lo primero que pido es que quienes opinen hayan oído los 25 minutos que tiene el audio y no se limiten a los 20 segundos de cuatro frases: “Carlos Holmes no hizo nada con Venezuela” o “con Botero no tenía interlocución” o, sobre Venezuela, “la ayuda humanitaria fue un fiasco” y “el Departamento de Estado no existe”. Afirmaciones que están lejos de ser un secreto de Estado. No hay colombiano a quien le pongan un televisor al frente mientras se come su corrientazo que no lo sepa, o gringo que no sepa, que en la era Trump el Departamento de Estado es muy otro al que históricamente ha sido. ¿Por qué, siendo lo dicho de amplio conocimiento y presentado como un obstáculo para su gestión, se acusa al embajador Santos de imprudente en lugar de atender estas afirmaciones y acompañarlo en la superación de las mismas? Incomprensible.

Lo que se escucha en el audio es a un subalterno reportándole a su nueva jefe, de la manera más franca y precisa —¿acaso lo querían de otra manera?—, cómo está el panorama en su dependencia, antecedentes, situación actual, dificultades, expectativas y estrategias para una productiva relación con el más importante aliado para Colombia históricamente.

De parte del embajador Santos lo único que se escucha en el audio es lo que siempre hemos visto de él: un funcionario comprometido, decidido y trabajador, buscando, con el entusiasmo que lo ha caracterizado y sin ningún tipo de interés político o de otra índole, como sí lo tiene el excanciller Trujillo, lo mejor para las relaciones de los EE. UU. con Colombia y sus vecinos.

En cuanto a lo que se ha repetido: que todo lo que hablen los funcionarios públicos en un lugar público es de dominio público, lo primero que hay que aclarar es qué es un espacio público. Un lugar de dominio y uso público, de lo cual está muy lejos de ser un reservado en un hotel, por cuya ocupación se paga. Y en el hotel se paga incluso por la garantía de su privacidad. De ahí que uno de los grandes afectados en este asunto sea el hotel en el que se desarrolló la conversación.

Frases de “analistas” que reproduce el artículo como “Me imagino que…” son claramente tendenciosas y que declarados opositores políticos del embajador Santos como Iván Cepeda pidan su renuncia es lo más esperado en cualquier situación.

Para terminar, dos cosas: De acuerdo con mi experiencia, la de mi familia y algunos allegados, desde que llegamos a los EE. UU. no habíamos sentido un embajador tan activo como lo ha sido el embajador Francisco Santos; y lo segundo, en cuanto a quién pudo haber hecho la grabación, ¿por qué dentro de las hipótesis no se ha hablado de la posibilidad de que provenga de la doctora Claudia Blum? Sale de la zona de sospecha porque estaría involucrada, cuando sólo se le menciona como escucha. La más simple de las teorías es de las que menos se consideran, por obvias. ¿Por qué no empezar por ahí? Nos gustan las cosas complicadas y cualquiera otra opción, cualquiera que sea, es muy complicada. La política, a través de la historia y alrededor del mundo, jamás ha sido para hermanitas de la caridad y si hay una condición que en política no existe es la lealtad.

María Carolina Botero A. Nueva York.

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