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Dos cartas de los lectores

14 de agosto de 2020 - 12:00 a. m.

Remembranza de Ángela Salazar (q.e.p.d.)

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Hace casi un año participé en un potente conversatorio con la comisionada de la Verdad Ángela Salazar. Después de haber quedado conmovido por la fuerza vital de su mensaje, me acerqué y conversé con ella unos momentos. De ese encuentro quedó la foto de perfil que hasta hoy uso. Las palabras con las que acompañé la foto son solo un pequeño rastro de lo que sentí y aprendí al escucharla y conocerla. Me enteré de que falleció por COVID-19 y sé que su ausencia se sentirá en una de las tareas más grandes que tenemos como pueblo: ser honestos. Paradójicamente, creo que la honestidad en la vida también implica asumir su finitud y fragilidad. No para arder en la tragedia y la victimización, sino para lograr una inspiración que incluso pueda reconocer y transformar nuestro dolor. Un actuar vital que reconoce su inevitable cambio. Un compromiso cotidiano y amoroso con la verdad que repercutirá en nuestra sociedad. Ahora, viendo la foto, me di cuenta de los rombos que compartían su ruana y mi bufanda; sentí otra vez la distensión y autenticidad en nuestras sonrisas y fugaz contacto. Concibo como nuestra tarea el interpretar la ausencia en un sentido que contribuya a vivir plenamente. Incluso cuando ello implique despedirnos y seguir transformándonos.

Camilo Montoya Real.

Nosotros los jóvenes

A propósito del Día Internacional de la Juventud el 12 de agosto, está claro que tanto el Gobierno Nacional como la sociedad colombiana, pese a esfuerzos poco fructíferos, no han podido convencernos y cumplir con las condiciones mínimas para entregarnos un mejor país que la generación pasada.

En el contexto político, el debate para construir políticas públicas realistas sobre nuestras necesidades se ha visto segado nuevamente por una polarización entre derecha e izquierda que frustra la discusión sobre temas relevantes para nosotros como: oportunidades laborales, lucha anticorrupción e incluso nuestra participación en la política, pues se han de cumplir siete años de la Ley 1622 de 2013 y no se ha podido posicionar o siquiera votar por el primer Consejo de Juventud.

En el aspecto económico no tenemos la mejor de las suertes, pues si algo es cierto es que la pandemia nos va a afectar más a nosotros. En gran medida el mercado laboral castiga el hecho de ser un joven en busca de un primer trabajo. Aunque se reconoce la labor del Gobierno al expedir una ley que reconozca las prácticas laborales como experiencia, no hay que ser ingenuos; esta medida no es suficiente para conseguir un trabajo digno acorde con el esfuerzo realizado de obtener un pregrado.

La sociedad colombiana se encuentra afligida no solo por una pandemia, sino por el ambiente enrarecido que en las últimas semanas el país vive a causa del actuar que se puede esperar de nuestro diseño procesal y la separación de poderes.

Nosotros los jóvenes estamos comprometidos en trabajar por un país que sea mejor para todos, pero debemos recordarle a la sociedad, así como al Gobierno Nacional, que no somos el futuro, sino el presente de Colombia.

Carlos David Suárez Cabrera.

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