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En sus justas proporciones

10 de marzo de 2014 - 09:06 p. m.

Las elecciones ponen las encuestas en sus adecuadas proporciones. Hace unos días, la favorabilidad del expresidente Uribe rondaba el 53% en Colombia. Hoy, después de elecciones, la favorabilidad real le coloca en un promedio ponderado del quince por ciento (15%). En efecto, si su movimiento ha logrado 19 de las 102 curules de Senado (19%) y 12 de las 153 de Cámara (8%), el promedio simple de su real peso político en Colombia sería del trece coma cinco por ciento (13,5%). Pero si ponderamos estos datos teniendo en cuenta que en Colombia las decisiones pasan por Senado y Cámara en igualdad de condiciones, ese promedio subiría al quince por ciento (15%). Conviene por tanto que, a partir de ayer, olivos y aceitunos le demos al expresidente el peso específico que se ha ganado en franca lid en las urnas, abandonando las fantasías mayoritarias que se urdían al amparo de algunos sondeos políticos preelectorales. ¡El pueblo ha expresado su verdad!

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Bernardo Congote. Bogotá.

Nabokov

En la columna Al Margen, de la sección Cultura de la edición del 7 de marzo de El Espectador, se alude a la descalificación que Vladimir Nabokov hace de la obra de Fiodor Dostoievski, reconociendo sólo algún valor a la novela titulada El doble del controvertido y atormentado autor ruso, quien no obstante la opinión de su compatriota goza de una fama que no declina. ¿Resistirá Lolita de Nabokov el paso de un siglo que la totalidad de la obra de Dostoievski ha superado? Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov, El jugador, El idiota, Memorias del subsuelo, para nombrar sólo las que me vienen a la memoria, aún se leen con fruición y continuarán siendo de interés para muchas más generaciones de lectores, aunque como dice el poeta Polvo de Fidias, polvo de Praxiteles, y viéndolo bien ni siquiera el polvo, porque el tiempo acaba con todo, la inmortalidad es sólo una ilusión de los espíritus soberbios.
Nabokov tuvo un momento de gloria que disfrutó a plenitud en vida, pero aparte de Lolita es posible que no haya otra cosa suya perdurable.

Hernando Pareja. Cartagena.

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