El presidente Juan Manuel Santos concedió dos entrevistas para televisión a los canales RCN y Caracol en la noche del 15 de julio, donde precisó detalles acerca de la salida negociada que se adelanta en Cuba con las Farc.
Los directores de noticias de dichos canales, Claudia Gurisatti, y Juan Roberto Vargas, deberían ser más originales en sus preguntas, pues fue más de lo mismo.
La obviedad de Vargas y el manoteo de Gurisatti nos dejaron cansados. Demasiado larga la charla, donde Santos concluyó más de lo mismo: que él es el mayor enemigo de las Farc y que la paz se hace con los enemigos. También mostró en imágenes, las dadas de baja importantes en sus casi cinco años de gobierno, como Mono Jojoy, Raúl Reyes y Alfonso Cano, entre otros. Presidente: su mayor enemigo no es la guerrilla de las Farc, sino el expresidente, ahora senador Álvaro Uribe y sus amigos. Uribe empezó a odiarlo a los dos días de su primer mandato, cuando usted se reunió con el difunto presidente venezolano Hugo Chávez en Santa Marta para arreglar el problema comercial en la frontera con Cúcuta; que por poco genera una guerra entre los dos países. Uribe jamás aceptó que en Colombia existiera un conflicto armado, jamás. Si usted logra firmar la salida negociada con las Farc, mas no la paz que es muy diferente, Uribe y sus amigos harán todo lo posible por desprestigiarlo aún más.
No nos extrañe en un futuro ver sentado en la mesa de La Habana al papa Francisco, quien vende más que Santos, las Farc y Uribe juntos. El desescalamiento en el proceso o agilidad en las conversaciones hay que recibirlo con optimismo moderado. El lenguaje guerrerista=uribista hay que cambiarlo, porque sólo conlleva a más odios. Santos dijo: no a la impunidad y no a la amnistía. Uribe optó en sus ocho años de gobierno por una salida militar con “la far” y no pudo. Santos apostó por negociar en medio del conflicto y los que sí creemos en el proceso lo avalamos, sin ser santistas, ojo, solamente queremos vivir normalmente en un país con tranquilidad, eso es todo.
Helena Manrique. Bogotá.
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