En la edición impresa de El Espectador del lunes 28 de septiembre salió publicada una entrevista con el autor norteamericano Alan Weisman que hacía referencia a su trayectoria como escritor y periodista medioambiental.
En ella se mencionó que en su más reciente libro, “La cuenta atrás”, la única cosa ética que podríamos hacer los humanos es dejar de procrear, lo cual no es cierto. Nos disculpamos con nuestros lectores y con el autor por el error. Lo que Weisman dijo, puntualmente, es que esas palabras fueron usadas por una de sus fuentes, pero él no está de acuerdo con la afirmación. Por eso, buscó un término medio entre el desaforado crecimiento demográfico de la actualidad y dejar de tener hijos por completo. El Premio Nacional de Poesía 2015 El Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá ha reconocido desde 1990 a un gran número de escritores que con sus obras destacadas han aportado a este género literario. El IDARTES, en un esfuerzo por posibilitar el ejercicio de las artes con garantías y responsabilidad, dispone recursos importantes a través de diferentes líneas de fomento como la creación del programa Escrituras de Bogotá, que pasó de 3 talleres de escritura a 23 integrando las diferentes localidades de la ciudad; así como el apoyo decidido a un proyecto histórico como Libro al viento y en el esfuerzo por ampliar los espacios de circulación con proyectos como Macondo, Bogotá Contada y Septiembre literario, entre otros. En el caso de los estímulos es evidente el fortalecimiento de los Premios Nacionales y otras iniciativas para el sector, un claro ejemplo es el Premio de Poesía que pasó de un estímulo de $25 millones de pesos en 2011 a $45 millones de pesos en 2015. Los pronunciamientos que en los últimos días han cuestionado al IDARTES por el no otorgamiento del estímulo a Fatima Vélez, parten del desconocimiento y toman con ligereza la responsabilidad que nos atañe ante el sector artístico, la gestión pública y la ciudad al ofertar un concurso de carácter público. El Instituto Distrital de las Artes, Idartes, gestiona a través del Programa de Estímulos e Invitaciones públicas más de 210 convocatorias al año, siendo en todas la firma del formulario un requisito insubsanable, así como en otras entidades del arte y la cultura. La firma no es una cuestión de forma sino de fondo, pues no sólo garantiza la aceptación de las condiciones del concurso, sino que ratifica la originalidad de la obra. Es importante aclarar que los jurados actúan en una instancia del proceso. La condición de ganador en cualquiera de los concursos que adelanta el Instituto, la determina el cumplimiento de los requisitos formales y la calidad de las propuestas de manera integral. Por esta razón existen dos instancias que no son excluyentes, por un lado la verificación del cumplimiento de condiciones de participación, y por otro, la valoración estética de las obras. Frente a cuestionamientos como: por qué se detecta la omisión de la firma cuando el jurado ya ha definido un ganador, es importante reiterar que la evaluación se realiza bajo seudónimo por solicitud del sector literario, para garantizar la imparcialidad de la evaluación manteniendo el anonimato de los participantes; es por esto que no se puede validar y garantizar el cumplimiento de las condiciones estipuladas para la documentación formal antes de ser evaluadas por el jurado. En este sentido, previendo un posible incumplimiento o renuncia por parte del candidato a ganador, el jurado define un suplente y deja constancia de ello en el acta de selección. Por otra parte, Idartes asume el principio de la buena fe sobre la información aportada por los participantes. Particularmente en este caso la cartilla indica que sólo pueden participar: “escritores colombianos o extranjeros, residentes en Colombia”, situación que no concuerda con las declaraciones de Fátima Vélez, quien ha reconocido públicamente que se encuentra adelantando estudios en el exterior, lo que representa claramente otro causal de rechazo. Para finalizar, a quienes nos califican como burócratas respondemos que nuestra gestión, como funcionarios públicos comprometidos, está orientada por la vocación de servicio y el reto de responder a la necesidades del sector, por ello cada año evaluamos y aplicamos mejoras en las condiciones de participación a favor de los interesados. Esta situación no será la excepción, revisaremos el procedimiento y la pertinencia de realizar los ajustes a los que haya lugar para beneficio de todas y todos los ciudadanos que participan anualmente en nuestro portafolio de convocatorias.