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Fe de erratas

26 de octubre de 2015 - 09:00 p. m.

Fe de erratas

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En la nota “Historia de la Agencia para la Reintegración (ACR)” que acompañó el artículo “De los fusiles a los libros” (El Espectador, 25/10/20015), se equivocó el nombre del director de la ACR, que es Joshua Mitrotti. Nuestras disculpas a la agencia, a su director y a los lectores.

¿Autorrevaluación?

 

Su editorial del lunes 26 (“Lecciones a boca de urna”) reza, entre otras, que en relación con Uribe Vélez tal vez sea éste el “…momento de revaluar su discurso y su forma de posicionarse en la contienda política”. Y convendría aprovechar este llamado para que ciertos medios impresos, virtuales y audiovisuales revaluaran su papel como factor inflacionario artificial de un movimiento político que no posee en las urnas el peso que recibe en los micrófonos, editoriales o pantallas de televisión. Revaluar, por ejemplo, qué tanto sea cierto morbo periodístico el que persiga al uribismo para aumentar el rating o elevar la pauta mientras en las urnas, este movimiento endofágico, para fortuna, sigue alejándose de la voluntad electoral colombiana y, por tanto, de los lectores, radioescuchas o televidentes. Convendría precisar, al final, que el uribismo recibió el 15% de la votación electoral para Congreso en 2014 (El Espectador, “Uribismo ponderado”, 03/11/14) y que el domingo, en la capital de Colombia, apenas recibió el 12%. ¿Qué otras pruebas se necesitarían para revaluar esta morbosa táctica mediática?

Bernardo Congote

¿Derrota?

Persistir, como lo dijo Peñalosa, en lo que se quiere será el lema de Uribe, de sus seguidores, que no son pocos; su altura espiritual, su capacidad política, su inteligencia, su visión del futuro, su gobierno de ocho años que no pueden olvidar y agradecer los que no están manejados por el odio y el fanatismo, no están derrotados. Con semejante oposición, con una verdadera persecución no solo del presidente Santos, que fue elegido por su ayuda, sino de la Unidad Nacional, de la izquierda, de la justicia, de los medios que lo persiguen, insultan y desprecian, estar en pie, tener buena representación en el Concejo de Bogotá, perder por tan poco en Medellín con un excelente candidato para la Alcaldía y aun el que compitió para la Gobernación, que harán mucho papel en la política del mañana, son esperanzas que no podrán truncar ni el odio, ni la persecución y menos la manera de calumniar, de querer que vaya a la cárcel y se diluya un futuro, estilo el trato que se da en Venezuela a los mejores políticos.

Su representación en el Congreso tiene la mejor perspectiva en el futuro, por su modo de estudiar, su constancia en asistir y su capacidad de ser valientes en la expresión que contradice todo lo que sea corrupción, fraude, mentira y paz a medias, con premio para los más bárbaros delincuentes de lesa humanidad que ha tenido el país.

Todo esto asegura un futuro prometedor pues son los principios los que al final triunfan en toda conquista que se emprende. Por ello, hay que mirar con inmenso optimismo.

Neidy Affentranter

 

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