Fe de erratas
Por equivocación, en el balcón “El costo de transportar petróleo por Colombia”, publicado el pasado sábado 17 de octubre en el especial de Transporte, logística y carga, se le atribuyó el cargo de director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Acipet, a Carlos Leal. Pero desde el pasado 22 de septiembre esta posición la ostenta Juan Carlos Rodríguez. Presentamos excusas por los inconvenientes que haya podido generar este error.
Cali necesita mejores dirigentes
Cali es una ciudad rezagada. No ha solucionado problemas básicos de cualquier ciudad de su dimensión en Colombia y en el mundo; pero tampoco pretende solucionarlos en el mediano plazo. Los actuales candidatos no garantizan proyectos audaces que signifiquen un salto cualitativo. Cali necesita resolver problemas técnicos básicos de funcionamiento del acueducto. Cali necesita un sistema de transporte masivo incluyente, eficiente y variado. Con mucha dificultad ha puesto a funcionar un fragmentado servicio de bus articulado; pero la ciudad desde hace rato debería tener un tren de cercanías; revivir el tranvía que alguna vez tuvo; y crear una red de ciclovías.Cali tiene una terminal de transportes obsoleta, estrecha, que alguna vez fue su orgullo; hoy es insuficiente y no tiene vías adecuadas de ingreso y salida. Cali tiene un deterioro de capa asfáltica en avenidas y calles de barrios, algo que el alcalde actual no resolvió y sobre lo cual los candidatos no garantizan soluciones inmediatas. El sur dela ciudad está embotellado y las soluciones que inventan son insulsas. El transporte público entre la ciudad y el aeropuerto es una vergüenza.Los servicios hospitalarios de la ciudad viven un drama terrible que, por supuesto, en buena medida se debe al perverso sistema nacional de salud; pero también han incidido en su debacle las malas administraciones locales. En la crisis hospitalaria de Cali tienen su dosis de responsabilidad la Alcaldía, la Gobernación, los rectores de universidades, los médicos-gerentes.¿Pobreza, mezquindad, estrechez de miras? ¿Todo eso junto? Para salir de su rezago, la gente de la ciudad necesita sacudirse de una dirigencia política muy mediocre y de un empresariado mezquino que sólo está dispuesto a redistribuir sus pérdidas (como sucede ahora con el lloriqueo azucarero ante una multa) y que es tacaño a la hora de repartir sus grandes ganancias. Cali necesita anticiparse a los problemas; lo que ha sucedido con Bogotá debería servir de acicate a nuestros políticos regionales. Hay que actuar antes de que sea demasiado tarde y el daño se vuelva un asunto monstruoso, como Bogotá.
Gilberto Loaiza Cano. Cali.