El país de las mariposas amarillas, de Macondo, de Cien años de soledad, del realismo mágico de nuestro nobel Gabriel García Márquez, es también el país del analfabetismo financiero, del gota a gota y del endeudamiento exagerado. Nos vendría bien la “desaforada imaginación” de José Arcadio Buendía para concatenar el valor del dinero con el precioso cerebro, para formular hipótesis y comprobar las locuras del efectivo y su poder de cambio que impacta a nuestro Macondo.
Sería casi idílico ver una sociedad con una cultura de ahorro responsable, de inversión, con pocos niveles de endeudamiento, con conocimientos en banca, divisas, presupuestos, rentabilidad. Sería mágico ver mariposas amarillas cada vez que habláramos de interés compuesto, cada vez que nuestros hijos obtuvieran ganancias por sus emprendimientos, mariposas amarillas cuando un adolescente distinguiera entre gastos y costos, y, por supuesto, cuando todos pensáramos y tuviéramos claro el concepto de generación de valor compartido.
Colombia ha avanzado en temas como bancarización y ahorro; sin embargo, presenta aún niveles de analfabetismo financiero por encima de economías como las de México, Brasil y Chile, según un reporte de BBVA y ALFI publicado en diciembre de 2022. Se debe seguir avanzando en políticas que permitan el conocimiento financiero; vincular a todos los actores de la sociedad es clave para lograr estos objetivos. No les echemos insecticida a las mariposas amarillas, contagiémonos de su realismo, de su belleza, de su esplendor y, sobre todo, de su magia.
La academia juega un papel crucial en dicha tarea, desde las aulas se debe garantizar una educación financiera básica, con estrategias pedagógicas que garanticen el aprendizaje a todos los niveles. Así mismo, se hace necesario que todos los actores de poder de la sociedad, entidades territoriales, banca y familia refuercen esta importante temática desde etapas tempranas, con ejercicios básicos, con mirada exploratoria, con amor por los demás; esto, sin duda alguna, nos acercará al país de las letras de nuestro entrañable Gabo.
Luis Carlos Acevedo Morales. Especialista financiero, docente universitario.
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