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Fumar junto a un niño es otra forma de maltrato infantil

26 de diciembre de 2019 - 12:00 a. m.

La Misión de Sabios le dijo al Gobierno: ¡ojo con el cerebro de la primera infancia, que ahí está el futuro del país! El Ministerio de Salud reconoce que el tabaquismo pasivo infantil y juvenil es masivo en el país: hasta dos millones de niños y adolescentes están expuestos al tabaco en sus hogares y más adolescentes están expuestos al humo de tabaco en lugares públicos.

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La muerte cada año en el mundo de 165.000 niños y niñas menores de cinco años por exposición al humo del cigarrillo es una vergüenza para la especie humana, que no ocupa titulares de prensa.

El tabaco y su humo no solamente amenazan gravemente la salud y la vida de los niños desde antes de nacer: aborto, bajo peso al nacer, malformaciones congénitas como el labio leporino, muerte súbita infantil, neumonía, asma, otitis y sus complicaciones (mastoiditis, absceso cerebral, meningitis y sordera profunda), endurecimiento prematuro de las arterias, es decir, muerte prematura. Por eso los neumólogos pediatras dicen que fumar junto a un niño es otra forma de maltrato infantil. Y por eso los cardiólogos reclaman cero tolerancia para el tabaquismo pasivo infantil.

El humo del cigarrillo no solamente amenaza la supervivencia infantil, sino que también amenaza su desarrollo cognitivo, lo más sagrado del ser humano: la capacidad de aprender. Compromete la lectura, el cálculo matemático, el lenguaje (en lo que se rajan nuestros niños y jóvenes en las pruebas internacionales). Algún día alguna corte declarará que vulnerar la capacidad de aprendizaje en la primera infancia es un crimen que perpetúa la inequidad.

La Bogotá Humana y la Bogotá Mejor para Todos gastaron miles de millones de pesos en protección animal, pero no gastaron ni un solo centavo público para proteger a la infancia del tabaco y su humo. Desde hace ocho años no se menciona el humo del cigarrillo en las campañas preventivas de enfermedades respiratorias infantiles de la ciudad. En desacato a las políticas del Ministerio de Salud, los recién nacidos se van para sus casas sin advertencias sobre los peligros de la contaminación del aire en el hogar. La desprotección de la infancia fumadora pasiva bogotana es un monumental desacato al orden nacional e internacional de derechos humanos y salud pública.

Ancízar Campos, M. D.

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