Un resultado feliz es ese algo que normalmente obtenemos después de un proceso, es el éxito, el final feliz de un objetivo, pero esa es una definición vaga.
Muchas veces creemos que lo único que nos hace exitosos es el resultado, lo que los demás pueden ver, lo externo. Lamentablemente, cada día, debido a estos paradigmas, creemos que somos fracasados al mínimo tropiezo. Incluso los jóvenes al no conseguir sus objetivos rápidamente ya se sienten de esta manera, porque la sociedad corre y sentimos que tenemos que ir a la par con ella, pero el simple hecho de querer lograr algo y esforzarnos por ello ya nos hace exitosos, aunque el resultado no sea el que queremos.
Nos han vendido una idea de éxito vacía, donde los más exitosos son al mismo tiempo los más vacíos, cuanto más superficiales mejor. Por dar dos ejemplos de muchos, recientemente en una entrevista una “vendedora de contenido explícito” fue cuestionada sobre cómo les explicaría a sus hijos su profesión y qué pensaba sobre el posible bullying que podrían sufrir por ello, a lo que ella respondió: “Mis hijos podrán llorar en un Ferrari”. También tenemos el fenómeno de Andrew Tate, cuyo contenido se enfocaba en consejos de “masculinidad” y opiniones en su mayoría controversiales. Una de sus frases más famosas es: “Si no tienes un Bugatti, ¿qué estás haciendo con tu vida?”. En la sociedad actual nos venden el éxito material, siendo la imagen del éxito aquel que posea más bienes y poder monetario. Ese es el parámetro al que todos quieren llegar, cuanto más rápido mejor, con menos proceso y esfuerzo.
Pero el éxito viene de muchas maneras, no hay un solo tipo de éxito. El simple hecho de querer progresar te hace exitoso, porque ya estás encaminado a ello. Dicho esto, cada persona es exitosa a su manera, el exitoso no es quien está por encima del otro, aunque así nos lo quieran pintar. El éxito no es solo el resultado y lo que se puede ver, el proceso tiene igual valor. De cierta manera, todos los caminos son diferentes, tenemos que pasar por cosas diversas para conseguir lo que queremos, pero lo más importante es no abandonarlo por ir por lo seguro, por lo que nos haga sentir exitosos, no fracasados. Caemos mucho en la comparación, en comparar nuestras vidas con la del otro y casi siempre para mal, para autodestruirnos, sin entender que en realidad todos vivimos circunstancias y contextos diferentes.
Lo más importante es esforzarse cada día por el objetivo porque así llegará en algún momento, no dejarse llevar por el camino de los demás y crear el propio. Porque habrá quienes te digan que lo que haces no vale la pena, pero es imperativo tener las ideas claras; si lo haces, ya eres una persona exitosa en la vida.
Uriel Paz.
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