En respuesta al artículo «Piedras» de Catalina Ruiz Navarro (nov. 24/11):
En respuesta al artículo “Piedras” de Catalina Ruiz Navarro (nov. 24/11):
Soy Silvia Intxaurrondo y con este texto quiero ejercer mi derecho de réplica a un artículo publicado en este mismo diario. Soy mujer y periodista. Por ese orden. Es decir, he tenido más tiempo de presenciar las desigualdades y las situaciones de abuso contra las mujeres que tiempo para poder denunciar esas lacras. Así que voy a aprovechar este pequeño espacio para hacer lo segundo. Y voy a dirigirme directamente a las afectadas.
Señorita, señora: nadie tiene derecho a amenazarla, insultarla, golpearla o abusar sexualmente de usted. Ni en casa, ni en la calle ni en su trabajo. Quizás le resulte obvio que se lo recuerde, pero no lo es. Primero, porque, desgraciadamente, puede que usted esté en cualquiera de las situaciones que acabo de citar. Segundo, porque debe estar aterrada; de hecho, hay muchas mujeres que están en su situación y no denuncian por miedo. Es un fenómeno en todo el mundo. Y es tan evidente que no necesita que le aporte más datos.
Hoy quiero hablarle de lo que no es obvio. Quiero hablarle de las mujeres que se han convertido en heroínas. Estaban en su misma situación y lo denunciaron. Y eso a pesar de que estaban aterradas. Se lo recuerdo porque, a pesar de que es obvio, no suelen aparecer en los medios de comunicación. Ellas también pensaron que ni la policía ni los jueces las iban a escuchar. Y debieron de pensar que, si lo denunciaban y el sistema no las escuchaba, ningún periodista iba a contar su drama. Es más, seguro que lo pensaron, porque a muchos periodistas les gusta regodearse en la crítica a las autoridades y no asumir su responsabilidad de dedicar el espacio que tienen en los medios de comunicación para denunciar que el sistema no funciona. Es un fenómeno en todo el mundo. Y es tan evidente que no necesita que le aporte más datos.
Hoy quiero hablarle de los otros periodistas. De los que, con espacios como este, demostramos que no nos resignamos a hablar sobre las injusticias, sino a combatirlas. Así que, denuncie, por favor. Hay periodistas que presionaremos al sistema para que las autoridades hagan su trabajo. Porque es nuestra responsabilidad. Para que ni sus hijas ni las nuestras tengan miedo de regresar a casa, salir a la calle o ir al trabajo. Para que, si se sienten violentadas, sigan su ejemplo y denuncien. Señorita, señora: para que nuestras hijas no sean unas simples mártires más, necesitan que usted se convierta en su heroína.
Silvia Intxaurrondo. Periodista de W Radio Colombia.
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